martes, 29 de marzo de 2016

Nos decimos sin hablar... ♪

Hoy entendí cómo puede pasar. Hoy por primera vez me sentí pertenecer al aterrador Mundo de los Adultos en el que vive la gente de más de treinta años. Fueron apenas unos instantes, pero de golpe entendí con cuánta facilidad se podría en la adultez cometer los mismos errores que cometí siempre, que cometo ahora, pero peores. Lo entendí cuando a través de una vidriera primero creí que estaba alucinando pero sí era él. Cuando corrí media cuadra para llamarlo por su nombre y verlo darse vuelta. Sí era él. Y me miraba. Como si fuera un sueño, como si no creyera del todo que era yo de verdad. Y él y yo no fuimos nada, nadie en la vida del otro, no realmente. Siempre hubo fuego y nada más. Hoy lo veo y es ridículamente lindo, sí, hermoso de cara. Pero ridículamente bajito también. Yo no me equivocaría por él, por él no. Hoy no. Ya no. 
- Cómo está tu chiquita? - Le pregunto.
- Bien, en casa... - Me mira.
- Qué pasa?
- Nada, es que es muy raro volverte a ver. 

Trabajamos en la misma cuadra. 
Lo saludo, con la certeza de que voy a verlo más seguido de ahora en más, porque trabajamos en la misma cuadra. Me voy, me escribe:
"Qué placer verte otra vez." Como en esa canción que me gustaba cuando salía con él, tal vez un poco después. Y entiendo. Entiendo que yo no me equivocaría por él, con él. Su mujer está loca. Su mujer. Muy loca, me amenazó de muerte una vez, hace años. Increíble. Yo salí con ese idiota que tiró su vida así. Y la bebé. Pregunté por su bebé. Pero en su mirada estaba el mismo fuego de siempre. Las mismas ganas. Como si el tiempo no hubiera pasado. Como si fuéramos dos pendejos en las bambalinas de un teatro. Del mismo teatro. En las mismas bambalinas. Y pienso en el otro. Y lo imagino. La misma situación de acá a otros años. Preguntarle: 

- Cómo está tu chiquita? - Y que en sus ojos verdes haya fuego y no me importe. No me importe cómo está. Cómo va a estar. No poder evitarlo. Porque su novia ni siquiera está loca, ni siquiera da miedo. Ni siquiera el riesgo de morir por él. Tan simple como siempre.
Con cuánta facilidad el deseo podría transformarme en una persona terrible. Y ya no adolescente. Ya no confundida. Terrible y adulta. Me asusté. Siempre pensé que mi límite máximo e inamovible sería ese. Esposa e hijos. Si el límite no está ahí, ¿dónde está? 
Últimamente mis límites se derrumban de a pedazos. Estúpida adictiva inmoralidad.
Un día me voy a hartar de ser yo.

domingo, 27 de marzo de 2016

Directo desde el archivo de diálogos imposibles que tuve de verdad.

-  Quiero irme hasta el fin del mundo
- Te acompaño
- Bueno, pero no estás obligada a acompañarme hasta el fin del mundo, podes volver cuando quieras, o irte hacia otro confin del mundo
- Lo se, sólo por eso te acompaño
- Te amo ♥ no se si me comprendes pero te amo igual
- Jaja yo también te amo me comprendas o no


(Spoiler Alert: El diálogo es una metáfora sobre la vida y las relaciones interpersonales).

 (p.d.: Viste que sacaron todos esos candados del Pont des Arts? Entendieron que las artes y el amor se suicidan lentamente si intentan encadenarlos).



sábado, 19 de marzo de 2016

Reservarás un lugar en la Gloria para mí! ♪

Cuando yo no era yo creía en el sexo heterosexual, adulto, fiel, monógamo, con amor. No sé si se entiende: creía -sólo- en eso. El día en que nací, contra la pared de una cocina que no era nuestra me dieron a luz un chico y una chica que me probaron que las cosas podían ser diferentes. Que podían ser... mejores
Antes de empezar a ser yo decía 'Te amo' todo el tiempo, sobre todo cuando no lo sentía. Hasta que una noche, en la cama de un chico que sin tener 20 años ya tenía una adicción a la cocaína, por primera vez lo dije en serio. Ya nunca miento al respecto.
Antes de ser yo creía en la música horrible de los boliches horribles, la que se baila entre gente vacía y sorda. Hoy creo en la Electrónica. La hecha por amigos, la que se baila entre amigos y desconocidos totales. Me culpaba en la fiesta en la que nació esa parte de mí por estar ahí. Me gusta soñar que igual hubiera encontrado el camino a quien soy de no haber ido, aunque tomara más tiempo, porque me gusta ser yo. Pero en verdad soy yo porque tomo esos riesgos. Porque voy a la culpa como las mariposas del témpano van al fuego.
Cuando no era yo apenas creía en el alcohol y en ninguna otra droga. Hoy creo en probar aunque sea una vez todo aquello que pueda darme placer sin matarme, sin matar a alguien más. Eras antes de ser yo comía carne, ¿podés creer? No recuerdo ni cómo se sentía ser esa persona.
No sé si alguna vez creí en los celos. Supongo que sí, son de lo más bajo que tenemos por naturaleza. No recuerdo si alguna vez los defendí. Supongo que sí, no voy a fingir ser tan superior. Supongo que en algún momento de mi vida enuncié que estaba bien celar a la gente. Que era necesario. Prefiero no recordar cómo se sentía ser esa persona.
Supongo que alguna vez fui insegura, y posesiva, triste en general. No soy así ahora.
No era yo cuando no había perdonado los crímenes que perdoné. Aún no había visto a la redención encarnada. Nunca había dormido con los errores irreparables de alguien más.
No era yo cuando no había pisado Europa. Aún no había visto la belleza más absoluta. Nunca había admirado de frente al lado sublime de la Humanidad.
Antes de ser yo era más como el resto, y siéndolo era más y menos feliz. 
En algún punto dejó de darme miedo experimentar. Y en ese punto aprendí a crecer.
Lo hacemos por el morbo.
Y de verdad me gusta ser yo. Si no creyera que es mejor, sería distinta. 
Y de verdad no los entiendo. 
Yo no entiendo a la gente que tiene la chance real y tangible de batir cualquiera con su vida y su juventud y la arruina queriendo seguir el manual. ¿Cuántos años tenemos? ¿No podemos vivir antes de casarnos y reproducirnos acabando para siempre con nuestras vidas y nuestra felicidad? Pero vivir en serio. Yo no entiendo a la gente que camina por el mundo como si no le temiera a la muerte. Como si el tiempo fuera eterno. Como si la belleza y las ganas no duraran un segundo. Yo quiero vivir todo, probar todo, hacerlo por el morbo. Porque puedo, porque la mayoría no lo haría. 
Yo quiero al chico con novia, al amigo de mi chico, a la chica de mi amigo. Los quiero a todos si son bellos, y si son bellas, las quiero a todas también.
Yo quiero el amor y la pasión y la locura. Quiero los viajes. Quiero las fiestas. Quiero aprovechar todo al máximo. Yo tengo todo si quiero, si me dejan.
Cuando me muera no me va a quedar nada que no haya probado y haya querido probar. 
Cuando sea vieja quiero arrepentirme de cosas que hice, no de haberlas dejado sin hacer por miedo. Cuando mire para atrás quiero pensar en el chico de ojos verdes y en cómo dejé de amarlo porque no me alcanzaba su realidad, y lo que es peor, no me alcanzaban sus sueños. 
Cuando esta noche me bese un chico de esos que entendieron lo que es vivir quiero que otro chico entienda que no me conoce. Que no entendió nada de mí. Que sólo soy fiel a mí cuando no le soy fiel a nadie. Que sólo soy yo porque Horacio Brent no me alcanza, porque ya no respiro por su autor, por nadie así. Que lo único que me moviliza es la posibilidad de acumular experiencias. Que no me sirve, si vamos a hacerlo por el noviazgo y la ñoñez, no me sirve. Nunca me va a servir. No mientras sea yo. Mientras sea así cada vez que mire hacia el futuro voy a estar en otras ciudades viviendo nuevas historias. 
Si lo hacemos por las razones por las que todos lo harían, de verdad lindo, no me sirve. Si lo evitamos porque el morbo es demasiado no voy a estar siendo yo.
Y de verdad -de verdad- me gusta ser yo. 
Me gusta mucho más de lo que nunca me va a gustar intentar ser como vos.

lunes, 14 de marzo de 2016

We are not Groupies. Groupies sleep with rockstars because they want to be near someone famous. We are here because of the music, we inspire the music. We are Band Aids.

- A ella no me la vas a presentar, no? - Le pregunta un amigo al verlo histeriquear conmigo.
- Vení boludo, te la presento! - Y lo hace. El amigo se va.
- Que lindo eso de entregarme en bandeja de plata a tus amigos.
- Es la mejor bandeja.
- La próxima deberías consultarme al menos a cuál de tus amigos quiero que me entregues.
- Eso no se pregunta. - Dice el Dj. 

Y recuerdo un diálogo muy lejano:

- Es la persona menos católica del mundo. Es muy inteligente. Sin mencionar fachero.
- Dejá de venderme a tus amigos, R. 
- Na, se vende solo. Jajaja, te estoy jodiendo. 

Pero ese amigo sí se vendía solo, y los amigos del Dj también. Pienso que dijo mal mi nombre. Yo vendería mi alma por una cama con él, pero a veces hasta para mí es demasiado su nivel de vacío. A veces el enojo puede más que las ganas.
Y sé que los dos en verdad son posesivos y celosos, proponen a sus amigos para decir que tienen el control, pero cuando yo me voy les cambia el viaje. 
Hubo una fiesta hace meses en la que escuché tocar al mismo que tocaba en la primera fiesta de esas a la que fui. Creo que él me enamoró de la música electrónica. No será 'el Dj' acá, pero es mi dj preferido. Su banda es la mejor banda local. Y en la fiesta en la que reconocí su música a un piso de distancia, sólo por los bajos, no estaba ahí por él. Cuando lo crucé de frente en el marco de una puerta le dije "Flaco, SOS LO MÁS", pero cuando atinó a besarme me fui. Yo estaba ahí por su amigo, no por él. Siempre por el amigo y no por él. Por el amigo cuando el amigo me dice que está bien entregarme, pero no preguntarme qué opino al respecto. ¿De verdad?
Estoy en la barra a uno de mis amigos de distancia de él. Ya hubo tantas miradas cruzadas mientras bailábamos. Está esperando una cerveza. Le hablo a mis amigos pero lo miro a él.
Y hace horas que espera. Convenzo a mis amigos de ir todos a bailar. Hace décadas, siglos, eras que espera. Y cuando ellos avanzan yo me quedo. Le ofrezco mi vaso. Diciendo:

- Hace demasiado que esperas esa cerveza. - Y responde:
- Vos sos Paulina. - Probando que ningún liker compulsivo de facebook jamás es inocente. 
- Y vos sos el padre de mis hijos electrónicos. - Le digo yo, probando que ningún chamuyo es lo suficientemente idiota como para desactivar a un chico que está lleno de ácido y ya sabía tu nombre sin haberte hablado nunca antes. Se ríe.

Más tarde Hipster Boy y el Dibujante se sientan conmigo en la barra. Intentan hace horas lograr que el barman les venda una cerveza. Agarro el billete de una de sus manos. Me inclino sobre la barra. El barman me vende una cerveza.
- Te odio - Me dicen. Me río. 

Y el Dibujante sale y Hipster Boy está sólo conmigo con alcohol de por medio, como más le gusta estar, y el padre de mis hijos electrónicos sale de un baño cercano y se acerca. Y HB, por una vez, inventa rápido una excusa y se va. Se lo agradezco en silencio. Y una vez solos, el PDMHE encuentra enseguida un momento para besarme. Para bailar conmigo. Para besarme bailando. Y estoy en la gloria. Y el Dj debe habernos visto porque estaba ahí al lado y perdió su sonrisa irresistible. Me pasa por al lado y me mira mal. Tonto. Debe habernos visto también el vecino que hace un rato me hablaba asquerosamente cerca. Mejor.
Bailo y beso y cada tanto vuelvo a mis amigos, lo dejo ir a los suyos. Bailo y beso y cada tanto, vuelvo a sus amigos.
El Dj se apoya en la barra, hace horas que espera una cerveza.
- ¿Siempre tardan años en dar la cerveza en este lugar? - Le sonrío mientras le alcanzo mi vaso, toma un sorbo y por primera vez desde que tengo memorias suyas me mira sin que sus ojos sonrían. Sonrío más. Me llevo el vaso. Vuelvo a bailar y besar. No puedo esperar para siempre.  

No puedo esperar para siempre. Ni hasta la próxima luna llena. Falta demasiado tiempo y quiero aullarle a él. Y salir con su amigo, sí. También. Yo quiero todo. 

Recuerdo en el mismo finde que hay habitaciones hechas a prueba de mí. Con paneles que consumen casi todo el sonido. Recuerdo que había casas así, llenas de basura residual de fiestas acumuladas. Llenas de dibujos y calcomanías y arte. Firmadas de amigos. Mundos aparte. Con la mejor banda de sonido posible. Con gatitos o perros. Con camas en las que nunca nada sale mal. De chicos que nunca duermen. Y toman un montón. Y fuman más.
Y están hechos de sorpresas. 
Recuerdo en fin que había casas que me recordaban al Pintor y a su rabbithole. Rabbithole es un buen nombre, más fácil que PadreDeMisHijosElectrónicos, y kind of resume lo mismo. Puede llamarse así. 

- Qué tal la ciudad de las luces? - Le pregunto al Pintor.
- Muy bien, enamorado de este sitio. Hoy me robé una taza del Louvre. Anoche hablando con unas chicas fui a una fiesta, pasaban techno. - Me río. (¿Quién más que él roba ahí?)
- N
o tenes arreglo. Que geniaal. Yo anoche fui a drogarme y coger con Rabbithole. - Se ríe mucho más.
- V
os hdp no tenes arreglo. Rabbithole me cae bien.

No tenemos arreglo, posta, él y yo. 

Me dice que no deberíamos salir más el chico con el que teóricamente no salía. Y está bien, qué se yo. Mandé un mensaje a las 2:10 am el sábado, decía: "No nací para la fidelidad chicos. Nací para fisurar con dj's y coger drogada." y en ese momento, como en tantos otros, era cierto.

viernes, 11 de marzo de 2016

I'm not choosing.

Jake: Man, do I love you.
Olivia: I want Vermont with Fitz. 
Jake: Oh, okay. 
Olivia: I also want the sun with you. 
Jake: So...
Olivia: I'm not choosing. I'm not choosing Jake. I'm not choosing Fitz. I'm choosing me. I'm choosing Olivia. And right now, Olivia is dancing. Now, you can dance with me or you can get off my dance floor. I'm fine dancing alone.



miércoles, 9 de marzo de 2016

I took you for granted, I took fate as a rule ♪

-No había visto tu facebook lleno de trabajos nuevos. Te admiro de una forma que de a ratos es más fuerte que el amor. Tus dibujos me dan ganas de llorar.

Hoy tuve una entrevista en un restaurante de alta cocina cuyo nombre está en catalán. ¿No era eso un buen augurio, nene? Pero cuando quiero demasiado algo entro en peligro de autodestruirme. Soy tan buena para la autodestrucción. Vivir dentro mío es agotador. Si amo vomitar y amo el alcohol y odio vomitar y alcoholizarme. Voy a tener que dejarlo por un tiempo en serio si pretendo decir con honestidad que no tengo un problema. Y en mi mente no termino de separar el hecho de que la entrevista haya resultado ser para trabajar en otro lugar, del hecho de haberme embriagado tanto anoche. Ni siquiera me fue mal, superé el mareo y las nauseas, la presión baja y los nervios. Fui hecha una diosa, no, me fue bien. Siempre me va bien. En apariencia al menos, en los números de la libreta. En mí no tanto. Hubo tantos momentos a lo largo de la noche en los que pensé 'Debería irme a cenar y dormir.' y no lo hice. Una y otra vez no lo hice. Y sólo la última parte tal vez se justifica, tal vez es lo peor. Estaba en la más mítica terraza con un chico que me encanta. Me encanta. Y hace rato que nadie me encanta así. Y es un bobo, sí, un vago, ya lo sé. Y tiene novia, y su novia me cae tanto mejor que él. Pero es lindo. Lindo de una forma rara y está loco. Loco de una forma rara y tiene talento. Y ya sabemos como soy hacia el talento. Como nunca puedo resistirme. Me resistí, igual. Porque no quiero ser la chica que hace las cosas mal siempre. Quiero a veces, de vez en cuando, en al menos un aspecto de mi vida no hacer las cosas mal del todo. Y entonces no consigo el trabajo ideal en la cocina catalana, supongo. Por ahora al menos no. Y no salgo con el chico disponible que sólo puede hacerme bien, supongo. Por ahora al menos no. Empiezo tal vez a resignarme a otras opciones. A pactar. Porque en verdad quiero hacer todo, siempre todo. Porque en verdad quiero volver a vos. A una habitación llena de tus pinturas y papeles. A que el amor no sea necesario y el dolor esté igual porque la admiración puede ser  igual de fuerte. De todos mis locos lindos talentosos (mirá que son muchos), siempre el mejor. Y hoy cumplen años todas esas Fs que me complicaron el año. Pero estoy tranquila porque tus dibujos me dan ganas de llorar. 
Y llorar me hacía falta, lindo.


Todos de a pedazos en una canción.

domingo, 28 de febrero de 2016

Soy tu admirador pero no tengo principios. Necesito, después de ver, poder tocar ♪

Cuando un flaco te cancela y te alivias te das cuenta de que estás haciendo las cosas como el orto. No es justo que yo siempre te zafe de tu realidad pero vos nunca estés ahí para mí cuando yo miro a la puta Felicidad de cerca y me empiezo a quedar sin puertas por las cuales escaparme. Deberíamos tener una palabra clave o algo, un código rojo. Para cuando no sean simples ganas, para cuando sea una emergencia. Bleh, ¿cuándo fue justo lo nuestro? Y sé que sos de lo único que podría salvarme en este momento. El Artista no va a alcanzar, o ninguno de los otros. Y el Pintor está tan lejos... no más lejos que vos, para el caso. Tal vez incluso más cerca. Tal vez una palabra suya podría surtir ese efecto tan necesario. Una palabra suya casi siempre me salva. Y sé que el Bicho está viniendo, casi acá, pero no puedo usarlo a él. A él no, nunca, lo amo demasiado. No debería desperdiciar a las nuevas adquisiciones en desquites ajenos tampoco. No sé con quién sacarme este dolor. Que no seas vos. Ni él, claro. Obvio. Y el Ingenierito se conecta en cuanto pienso en él. Porque sí, él y yo sabemos que todo esto es su culpa. Nunca duran esos pocos que no piden nada de mí. Nunca tengo tiempo de acostumbrarme a la idea de darles todo. Nunca quiero darles todo a los demás. Y ni hablemos del Dj, Dios, ni hablemos del Dj. (Djos). Volví demasiado rápido de mi retiro forzoso. Volví para tener que lavar 500 platos sucios, es la metáfora perfecta. 
- Con eso compenso todo?
- Siempre. 

Y ojalá no fuera así. 

El Artista va a tener que bastar. Como a veces yo le basto sin ser suficiente. 

Le pido que me salve la vida esta noche, promete no hablar y me hace reír. 
La verdad más profunda es que la felicidad no me parece más importante que la libertad. 
La verdad es que no quiero tener una sin la otra. 

Le regalé Kid A en un link al Pintor para su cumpleaños aproximado. 
Le dije cuán aburrida es Rosario sin él, porque él sabía donde estaba lo importante. Me dijo:
Como para evitar conceptos sobre el amor, que el sexo no sea una escapatoria o algo con que conformarte. Porque te vuelve un mal amante, y el sexo creo yo que es para amantes.
Y tiene razón, como siempre. Esta noche tal vez sea mala amante. Pero ey, siempre supe disfrazarme de la mejor. 

Y al final hasta el Artista me falla. Y él nunca me falla, not really. Y ya fallaron todos los demás. En formas tan... obvias. Alevosamente obvias. Divinamente obvias. Odio a mis dioses. Al Universo. Al Destino. A la Ciudad.

- Odio cuando todo se confabula en mi contra para que tenga que resolver mis problemas de formas maduras. Bleh, mueranse.
- A veces sucede. Perdón por decir que sí primero, es que lo dijiste de una forma muy tentadora.
- No lo suficiente al parecer. 

Nunca es lo suficientemente tentador como para desafiar a los dioses. Todo el que los perciba aún ínfimamente lo sabe aunque no lo sepa. Ni siquiera yo puedo. Nunca pude, y son míos. Yo no puedo contra la verdad, la llevo dentro. Y mis dioses nunca mienten. 

miércoles, 27 de enero de 2016

Your head will collapse, but there's nothing in it, and you'll ask yourself...♪

Me mira con esos ojos increíblemente verdes acostado en mi cama, de frente a mí. Le digo ''Que lindo que sos.' Me pregunta 'Qué me estás diciendo?'. Le respondo "La verdad. La última vez que nos vimos no estabas tan lindo." (esa fue hace un mes). 
Me doy cuenta -no sin sorpresa- de que hace tres años que estoy con este pibe. Con idas y venidas y amor y desamor de por medio. Con peleas y reconciliaciones. Con declaraciones sinceras de todo tipo. Con interrupciones... con su novia. Con mis chicos. Con entradas incontables de este blog. Pero tres años. Creo que se puede decir que es la relación más larga que tuve en mi vida. Me pide una y otra vez que me case con él en Europa. "Casate conmigo en España." Si fuera a España a casarme sólo por una ciudadanía... ¿sería con él? No sé a cuál de los dos prefiero deberle algo. 
Me mira con esos ojos y pienso que en este instante -principio de año- todo parece estar yendo increíblemente bien. Me llaman a entrevistas de trabajo y me vuelven a llamar y creo que voy a poder conseguir esto, y que si trabajo por el tiempo suficiente voy a poder irme a Europa este año. Voy a poder verlo de nuevo este año. Y mi idiota de ojos verdes hoy por primera vez subió a una casa a una fiesta a la que no estaba realmente invitado para quedarse conmigo a la vista de todos. Y mi chico.... mi toy boy, al que no me tomaba en serio en su momento, ha demostrado darme una relación tan perfecta... con él soy libre. Somos libres. Nos gusta esa libertad, no la cambiaríamos por casi casi nada. 

Pero pasan dos semanas, y lo cambia. Justo después de ese viaje en auto en el que nos fugamos del mundo a una casa sola y lejana. Justo después de decirnos mutuamente que no iba a poder ser así de bueno con alguien más muy fácilmente. Justo después de que fuera... increíble. Lo cambia por algo más. Me cambia por alguien más. Y ni siquiera es alguien nuevo, si fuera alguien nuevo estaría feliz por él. Su único defecto es ser tan romántico empedernido como yo.... pero no es alguien nuevo. Es la misma mina de la que se quejaba hace nada de tiempo. Y elije un momento tan excelente que no sólo me está dejando él, sino que el chico de ojos verdes, como todos los demás, está fuera del país. Y me duele. Dejé que el pibito me doliera. Sin enamorarme nunca, sin darle nunca la chance de enamorarse de mí... me duele igual. Y no tengo noticias de esos trabajos. Y tal vez pasen los días y se conviertan en semanas, meses sin trabajar. Y cuando menos lo espere voy a estar pensando de nuevo que tal vez Europa 2017 sí va a ser posible. 
No quiero esperar. No quiero dejar de estar con él. No quiero dejar de estar con gente. No quiero que me sigan dejando por la novia o Barcelona o la ex. Quiero poder escribir en este mismo borrador 'Todo va bien.' sin miedo a quemarme. Sin miedo a prender fuego con mi ingenua esperanza todo lo bueno que podría llegar a venir.
No quiero las caras de los que me dejaron entre los cuadraditos del chat. No quiero que existan en mi campo visual cuando ya se fueron de mí. 
Y quiero, como todos los días, estar allá. O al menos sintiendo que estoy por estar allá. 
No quiero estar más acá. Rosario me contamina. Recuerdo que alguna vez la amé, then again, hace un rato creía que todo iba bien. Ciudad Suicida. Estoy cansada. Cansada del calor que me impide bailar, de la humedad, de respirar mal y de tener el pelo feo. Cansada de no poder salir sin oler basura y escuchar gritos y ver... gris. Cansada de ser yo y de que nada bueno dure nunca más que un rato. Quiero al pibito, lo quiero conmigo haciéndome feliz, siendo fácil. Quiero el trabajo, el que pague mejor, los dos incluso. Quiero Barcelona. Quiero su risa. Quiero dejar de querer cosas y empezar a tenerlas, por una vez. Quiero no tener que decidir en este momento con quién me desagrada menos la idea de tener sexo por bronca. Estoy tan cansada de.... todo. Otra vez. Como siempre. 

martes, 22 de diciembre de 2015

I of the Storm

Necesito escribir en serio. Hoy demasiadas veces estuve por explotar, de frustración, de placer. Son tan diferentes. La magia de algo nuevo y TAN esperado contra el hastío de una situación que nunca quiero revivir y siempre vuelve. Estoy tan cansada, tan llena de vida a la vez. El verano hace eso en mí, históricamente. Llevo diez días de vacaciones y ya hice más cosas de las que puedo recordar, pero también pasé mucho más tiempo tirada frente a una pantalla del que jamás me permitiría en el resto del año. Cada año. Sé de una invitación que debería haber enviado de haber querido mantener treguas ancestrales que posibilitan fingir que algún día todo va a estar bien. Siempre pienso que de acá a unos años va a ser mejor. En medio de todo mi pesimismo, en el centro, optimista. Pero no preparo esa comodidad futura, acá no. No quiero vivir sola, no quiero un auto, acá no. Me mata tanto no estar en Europa. Podría relatarlo todo, al mediodía quería hacerlo, enumerar cada una de las ofensas y derrotas, pero ahora no. Toda la ira se fugó de mí en unos cuantos gritos cargados de todo, seguidos de... nada. O de un todo más dormido y de silencio. Mirar hacia el escenario con ojos vacíos y morirme de angustia y de bronca... no. De vergüenza. Vergüenza de mí por haberme quedado tanto tiempo. Por haber perdido tanto tiempo. ¿Voy a sentirme así cuando finalmente esté allá? La danza tal vez sea ahora lo único en lo que crezco. Y el resto es igual. Siempre llena de compromisos y logros que no saben a nada, excepto el jazz. Y ella no valora eso, no lo hizo nunca. No merece estar en mi vida. Y yo no merezco seguir haciendo sacrificios, tengo razón. Estoy segura de eso. Y estoy cansada de tener razón, porque así es más frustrante. Entonces el Universo equilibra las ganas que tengo de matarme vomitando enviando a un dj a activar. Por fin, ¿no?. Excepto que apenas llego te veo en el living. Gigantes pedazos de vos en cada pared. En dosmil años van a encontrar esos frescos ahora modernos y van a saber que exististe, que brillabas, que dolías. Dejaste tu huella eterna en el Mundo y en mí. Sobre todo en mí. Y con él, dios, es tan bueno como pensé que no iba a volver a ser bueno. Fuera de liga contra todo lo demás, aunque lo demás sea bueno, aunque lo demás valga inmensamente la pena, aún así: superior. No es tan bueno como con vos, simplemente porque él no es vos. Porque cuando termina no tenemos nada que decirnos. Porque irme de su casa no me mata. El chico que trae la Primavera tal vez muere un poco hoy cuando se va, dice que en unos meses se va a vivir a España. Oh, the irony. ¿Alguien más? Sé que hay mucha, mucha gente que está peor. Pero en mi círculo, en mi microsistema, a todos parece dárseles tan fácil. Y yo nunca tengo un mínimo de ventaja... siempre el camino difícil y largo. Nunca una puta ciudadanía de la UE. Never the fucking jackpot. Siempre elegir entre pocas opciones que matan alguito o mucho de mí. Siempre sentir y pensar demasiado. Nunca... paz. Sólo catharsis e iluminación momentáneas. ¿De verdad tengo que vivir otro año así? No creo poder soportarlo. Si llego a terminar este año sin otro ataque de pánico va a ser un logro increíble. Me vendría tan bien perder el control. Mi mejor amigo no lo entiende, no ve el honor en desquiciarse. Pero él siempre lo tuvo... todo. O casi todo, la ironía otra vez. Me fascina un poco la vida de gira y de fiesta, pero no es para mí, me encandila desde un lugar muy ajeno. Recuerdo eso, en el fondo y por debajo del cliché: que vivimos de formas muy distintas. Que te amo porque estás lejos, que cerca no me lo bancaría. Creo, pero tal vez, tal vez un poco estás cambiando. Hay cosas que nunca me habías podido decir, y me desespera tener que vivir esa evolución a esta distancia. Acostarme con tus amigos porque con el ingeniero industrial ya no me alcanza (nunca alcanzó). Pensar en pintar y no poder hacerlo. Querer vivir de noche y tener sueño. No saber qué soñé y qué pasó. Como tantas otras veces, saber que alguien piensa en mí mientras yo no lo extraño, no realmente, aunque lo quiera. Comprar regalos para fiestas quebradas y rotas. Tomar alcohol todos los días, sólo un poco, para seguir. Sentirme aburrida y sola, siempre con ganas de más. Siempre persiguiendo en mi mente un cambio.
Siempre volver acá a desmembrarme por escrito.