La última vez que te hablé me pediste que criticara un cuento que habías escrito. Trataba sobre un hombre cuyo éxito en la vida pasa por su trabajo en economía y ventas, un tipo con mucha plata (invertida en ropa y muebles), siempre rodeado de gente elitista y poderosa, moviéndose de un club a otro. Un tipo sin sueños, sin viajes, sin arte, sin amor real, pero admirado en los círculos que transita. Al final del cuento uno descubre, bajo cierto velo pesadillesco, que Horacio es en realidad un anciano o un loco, alguien cuya vida en la que "lo tiene todo" pasa solamente en su mente.
En ese momento lo leí por encima y con poco tiempo, corregí más que nada cuestiones de gramática, no lo sobre-analicé. Recuerdo haberte dicho que el final me había sorprendido, porque estaba esperando que Horacio se suicidara, renunciara o enloqueciera.
No volvimos a hablar después de eso. Como tantas otras veces yo intenté hacerme cargo sutilmente del hecho de que nunca fuimos amigos y nunca lo vamos a ser, por ende nos hablamos con un solo objetivo. Y como tantas otras veces vos pasaste por ingenuo inocente, como si desconocieras todo eso, como si te diera miedo seguir hablando conmigo a riesgo de mandarte una cagada. Como si fuera la primera, ¿podés creer? Tu cara da para todo.
Pero yo releí el cuento, como te había prometido, porque después de la primera intenté no romperte nunca más una promesa. Y entonces me chocó: Yo esperaba que Horacio se liberara de alguna forma al final del cuento, porque para mí la pesadilla era que esa vida fuera real. Lo que en tu cuento describías como la vida ideal y perfecta, es todo lo que yo considero una vida vacía y mediocre. Y si bien ya había sentido lástima por vos muchas veces, cuando entendí eso fue la primera vez que sentí entre nosotros una diferencia irreconciliable.
Pasé dos años de mi vida amándote a pesar de tus elecciones, a pesar de tu novia que odiaba que hicieras Teatro Musical ("¡si en ese ambiente se manosean todos!"), a pesar de tu trabajo en la Bolsa de Comercio (porque, lo reconozco, te queda increíblemente bien el traje), a pesar de que nunca priorizaras el dibujo o la escritura, a pesar de que la vida bohemia en Madrid, Bilbao o Roma conmigo sea totalmente posible en la vida real, y la derives a un universo paralelo sólo por cobardía. Pasé dos años de mi vida amándote porque creía que todas esas elecciones estaban en la superficie, pero en lo más profundo de vos, en el corazón, en el centro, había un artista. Pero un artista de verdad ni siquiera en un cuento escribe la vida de Horacio sin dar señales de despreciarla. Podía amarte a pesar de tus decisiones, pero no puedo amarte a pesar de tu esencia. No cuando representa lo que mis principios más básicos y arraigados rechazan con fervor. No cuando hace muchos años dejé de amar al chico de ojos negros porque nunca habría podido ser feliz en su mundo.
Por primera vez siento que tu presencia en mí es extraña, ajena, indeseable. Y el fantasma de vos que vive en mi subconsciente ametralla mi imaginación con sus balas más pesadas, me envía imágenes de vos que nunca antes fueron tan nítidas: Vos, frente a mí en la peatonal, tu ropa definida hasta en el corte de tu saco. El brillo del sol aguando los ojos más verdes del mundo, que me miran con ese dejo de tristeza que los hace tan inmensamente hermosos. La perfección de tu piel, la línea de tu boca que apenas amaga a sonreír. Tu pelo brillando en veinte tonos de dorado. Tus manos en los bolsillos del pantalón. Y me duele. Porque yo sí soy una artista, de la escuela más clásica, víctima y esclava de la Belleza. Me duele y me atraviesa como la Inspiración, pero por primera vez no me ato a ese dolor... intento dejarlo ir. Modelo el recuerdo a conciencia y hago aparecer, cada vez más distinguible, al nuevo chico más lindo del mundo. Lo dibujo en mi mente: El look del primero, la altura del segundo, la inseguridad del tercero. La belleza desesperante del Pintor, la sonrisa pícara de Histeria, el apodo exclusivo que me dedica, uno como el que tenías Vos, pero más lindo.
Y algo puramente suyo: Yo. La forma en la que actúo frente a él. La voluntad innata de serle fiel, las ganas de tenerle paciencia, el enamoramiento valiente. Todo lo que no fui para nadie en muchísimo tiempo. Me gusta esta versión de mí que existe para él. Me gusta la versión de él que crea para mí. Estoy enamorada, lindo, de alguien que no es vos. ¿Podés creer?
Y cuando hablo sobre él digo que no sé cómo explicarlo, que me cae mal casi todo lo que dice, que me molesta casi todo lo que hace. Que no entiendo cómo funciona mi ser cuando se enamora de él todos los días. Que no soy dueña de mis motivos. Que no lo puedo evitar porque simplemente me sale. Pero no es del todo cierto. Porque sí, la cáscara es de lo más hermoso que toqué jamás, y la inmediata superficie está llena de aparentes desperfectos... ¿pero su esencia? Aún sin formación ni talento ese chico es un artista.
Ayer mismo me dijo "Si quisiera podría volver a trabajar en el banco, ponerme traje todos los días e ir a trabajar 9 hs, pero no quiero eso. Incluso lo saqué de mi currículum porque no quiero trabajar de administrativo, prefiero ser feliz." y esa sola afirmación para mí lo vale todo. En esa sola frase Horacio Brent se pega un tiro, deja su trabajo y enloquece.
Uno no elige de quién enamorarse, pero sí cuándo dejar de pelear por ese enamoramiento.
Y ya no quiero pelear por vos. No cuando tengo a mi lado a un chico cuya vida se mueve en el mismo sentido que la mía, cuyo mundo y el mío se tocan en tantos puntos. No cuando me enamora un chico que me elige, ahora más que nunca, que cambia para ser más feliz, que sonríe cuando me ve y se mueve en cámara lenta cuando se va.
Y sé que mañana puedo odiarlo, a veces es así conmigo, a veces todo se da vuelta de un día para el otro y cambio radicalmente de discurso por un gesto... pero en este momento no me importa. Quiero que la suya sea mi historia. Quiero escribir para él. Quiero que él me duela y me canse y me apasione. Quiero moverme hacia lo nuevo como los vanguardistas. Quiero mi vida tal y como es en este instante, pero un segundo mejor todos los días.
Quiero todo eso sin vos. Quiero todo eso con él.
martes, 16 de junio de 2015
miércoles, 3 de junio de 2015
El factor de riesgo es ser mujer.
Después recordá que estabas ahí cuando te de paja acompañarme hasta mi casa a medianoche, si total puedo caminar sola. Después recordá que estabas ahí cuando me digas exagerada porque no me quiero subir sola a un taxi. Después recordá que estabas ahí cuando naturalices que yo, por ser mina, elija a diario mi ropa y las calles por las que ir en función de evitar que me violen, me roben o me maten. Recordá que estabas ahí cuando no te parezca tan grave que la semana pasada un tipo me haya seguido hasta la puerta de mi casa. Recordá que estabas ahí cuando no creas que el acoso callejero amerite tanta histeria. Recordá que estabas ahí cuando no entiendas que quiera vivir en Europa, porque acá nunca jamás me sentí segura y libre. Recordá que estabas ahí cuando sólo valores mi compañía si ves realizable la posibilidad de cogerme en algún futuro cercano. Recordá que estabas ahí cuando digas que te importo, pero no te gastes para nada en demostrarlo.
Después recordá que estabas ahí, y sentíte hipócrita, porque con ir a la marcha y posar para la foto no alcanza, para vos la vida sigue, yo todavía tengo miedo todos los días.
Después recordá que estabas ahí, y sentíte hipócrita, porque con ir a la marcha y posar para la foto no alcanza, para vos la vida sigue, yo todavía tengo miedo todos los días.
domingo, 24 de mayo de 2015
Yo no podría escribir sobre vos sin crear un personaje.
- Podria escribir una enciclopedia Paulinista, pero ya la escribiste vos parece.
- Jajaj, ¿vos decís que me conocés lo suficiente?
- Para nada. Podría escribir un pequeño cuento, que parecería una novela inconclusa.
- Entonces se parecería a mí.
- Jajaj, ¿vos decís que me conocés lo suficiente?
- Para nada. Podría escribir un pequeño cuento, que parecería una novela inconclusa.
- Entonces se parecería a mí.
¿Cómo se supone que crea que no sos el amor de mi vida cuando me hablás así? "Hay mucho más en la vida que sólo sexo, Paulina", me dijo hoy, y es cierto, pero nada que él pueda darme.
"Bueno, pensá que en un mundo alternativo y paralelo somos dos escritores que viven bohemiamente en Madrid, Bilbao o Roma, que escuchan jazz en una habitación y beben ron con un grupo de bohemios..."
Lo pienso, amor. Lo difícil es dejar de pensarlo. No hay mundo alternativo y paralelo en el que sea más feliz.
Bienvenida de nuevo a la realidad. Bienvenida al mundo en el que sos una bailarina que vive capitalistamente en Rosario, que escucha indie en una habitación y toma porrón con alguien que no es él. ¿No es tan malo, no? No. Por momentos es bastante bueno. Su abrazo es tanto mejor que despertarme sola. Su cara haría zarpar mil barcos. No es tan malo. A veces no es malo en absoluto.
Simplemente no es perfecto.
"Bueno, pensá que en un mundo alternativo y paralelo somos dos escritores que viven bohemiamente en Madrid, Bilbao o Roma, que escuchan jazz en una habitación y beben ron con un grupo de bohemios..."
Lo pienso, amor. Lo difícil es dejar de pensarlo. No hay mundo alternativo y paralelo en el que sea más feliz.
Bienvenida de nuevo a la realidad. Bienvenida al mundo en el que sos una bailarina que vive capitalistamente en Rosario, que escucha indie en una habitación y toma porrón con alguien que no es él. ¿No es tan malo, no? No. Por momentos es bastante bueno. Su abrazo es tanto mejor que despertarme sola. Su cara haría zarpar mil barcos. No es tan malo. A veces no es malo en absoluto.
Simplemente no es perfecto.
martes, 19 de mayo de 2015
You pour your life down the rifle's spiral ♪
Y si nunca logro superarte, cuando las ganas dominen por sobre todos y cada uno de mis principios estructurales, cuando eso pase, ¿puedo volver a vos?
lunes, 18 de mayo de 2015
Yo.
Yo solía ser valiente, a niveles idiotas, impulsiva. Yo solía arriesgarme a cualquier precio. Yo solía ser tanto más segura de mí. Seguidora devota de Oscar Wilde, decía que hay que vivir la vida con pasión sin importar el costo emocional que eso conlleve. Yo solía golpearme de lleno contra la misma pared tantas veces y con tanta convicción que al final ella se rompía y yo no, yo seguía adelante. Yo solía acostarme con cualquiera que me gustara físicamente, porque creía que la vida sólo vale la pena si se vive con dolor y con orgasmos. Yo solía enamorarme y dejar todo, todo de mí. Yo solía amar en forma tan absoluta y violenta que me moría por amor todos los días. Yo vivía al amor como al arte, con todo lo que tenía para darle, buscando siempre dar un poco más. Yo solía suicidarme emocionalmente por toda cara que me volara la cabeza. Yo solía darle la bienvenida a los problemas, porque con ellos siempre vino la diversión. Yo solía no dudar. Yo solía entregarme por completo, sin reservas, con todos los miedos quemando en carne viva pero sin ninguna intención de dejarlos dominarme. Yo solía recibir al dolor como una prueba de que estaba viva. Yo solía ser mejor. Yo solía decir que no importa, no importa quién te guste o por qué, no importa lo mal que te caiga, si te gusta, nunca importa. Yo solía predicar mi valentía entre los cobardes, yo solía romperme, armarme y seguir. Siempre seguir. Yo solía no frenar nunca si tenía a la pasión de cara frente a mí.
¿Sabés cuál es el problema de vivir dispuesta a romperte? Que un día los pedazos son tan chicos que ya no encontrás la forma de volver a ponerlos donde iban. Un día me desperté tan quebrada que no me pude levantar. Pero cada vez que se me presentó la oportunidad, elegí seguirme rompiendo. Y un día el dolor dejó de encontrarme en forma de ojos verdes en algún rincón de la peatonal. Y un día no mucho después de ese día, en la misma peatonal, te encontré a vos.
Yo debería haberte conocido antes.
Cuando te vi por primera vez, te reconocí entre 200 personas. Te elegí. Pedí volver a verte. Paulina exige, y cuando lo hace con absoluta honestidad, el Universo obedece. Yo me animé. Creí que estaba siendo tan valiente como siempre. Pero en el segundo en que te tuve, cuando llegaste a tocarme, se abrieron todas las grietas, quedaron a la luz todas las cicatrices, dejaste en evidencia hasta qué punto estoy rota. Estoy rota. Y ya no soy valiente. Pero cuando pasa el pánico, cuando me enfrío, todavía intento serlo. Perdón.
¿Sabés cuál es el problema de vivir dispuesta a romperte? Que un día los pedazos son tan chicos que ya no encontrás la forma de volver a ponerlos donde iban. Un día me desperté tan quebrada que no me pude levantar. Pero cada vez que se me presentó la oportunidad, elegí seguirme rompiendo. Y un día el dolor dejó de encontrarme en forma de ojos verdes en algún rincón de la peatonal. Y un día no mucho después de ese día, en la misma peatonal, te encontré a vos.
Yo debería haberte conocido antes.
Cuando te vi por primera vez, te reconocí entre 200 personas. Te elegí. Pedí volver a verte. Paulina exige, y cuando lo hace con absoluta honestidad, el Universo obedece. Yo me animé. Creí que estaba siendo tan valiente como siempre. Pero en el segundo en que te tuve, cuando llegaste a tocarme, se abrieron todas las grietas, quedaron a la luz todas las cicatrices, dejaste en evidencia hasta qué punto estoy rota. Estoy rota. Y ya no soy valiente. Pero cuando pasa el pánico, cuando me enfrío, todavía intento serlo. Perdón.
martes, 20 de enero de 2015
“I just can’t believe that life would give us to each other," he said, "and then take it back." ‘I can,’ she said. ‘Life’s a bastard.'
El chabón me gusta tanto que es contraproducente, porque me pongo imbécil cuando estoy con él. A mi torpeza habitual se le suma la falta de motricidad fina en su presencia, y olvido nociones idiomáticas básicas... en esas circunstancias siempre me pregunto qué estaba pensando la naturaleza cuando metió el amor idiotizante en el medio del proceso reproductivo. No puedo entender desde el punto de vista biológico/evolutivo que una persona pueda provocar eso en otra del sexo opuesto, ¿qué sentido tiene? Si él fuera un león o un perro jamás flashearía poner el futuro de su descendencia en mí... osea, en mí-real capaz sí, en mí-cerca-de-él ni a palos.
"¿Te das cuenta de que me pegaste como 3 veces cuando nos estábamos cambiando?" me pregunta, y yo me río porque es cierto, ESE nivel de torpeza.
De por sí no sé cómo llegué a estar acá, gracias a mi locuacidad e ingenio definitivamente no... gracias a él, que siempre es puro encanto y vive por encima de la situación cuando me ve. Que tenga tanto autocontrol y registro de su cuerpo y de su voz en mi presencia es doloroso. Si pudiera ser con él como soy con todos los que no me gustan (tanto), tal vez ya se habría enamorado de mí mil meses atrás. Me pregunto si alguna vez se pone torpe cuando la ve... si alguna vez perdió el carisma ante nadie.
- Ese era él. - Le dije a mi mejor amiga mientras pasábamos por al lado de tu trabajo. - Ese era él.
- ¿Dónde? ¿Cómo sabés?
- Porque era él... sé que trabaja acá, paso por esta esquina con todos los sentidos a mil.
Y más tarde me preguntó:
- ¿Te hizo mal verlo?
- Sí, no te voy a mentir.
- No, obvio.
- Es que si lo veo y no sé, lo saludo y hablamos es distinto. Es más...
- Real.
- Sí... pero verlo así, dos segundos mientras cruza una puerta, es como ver un fantasma.
- Y ahora ya sabés dónde está, lo tenés re presente...
- Y aún así voy por la calle y lo busco. Es como... ya sé dónde estás, ya sé cómo estás vestido, ya sé que ese no sos vos, basta!
Pero nos fuimos a lo de mi hermana y se me pasó un poco. En el camino le comenté que me había desvelado a la madrugada sin poder parar de pensar en vos. Las brujas de mi familia... en fin, es muy fuerte. Y cuando pensé en volver a casa y vi la hora... aproveché cada distracción posible, pensando en el fondo de mi mente que cada minuto que pasaba me alejaba del horario en el que puedo cruzarte cuando salís, si total podés tomarte un colectivo ahí nomás e irte lejos, lejos de mí... pero no funciona así, entre nosotros no.
Entre nosotros, cuando el universo se pone de acuerdo con nuestra historia, cuando se alinean los planetas, cada minuto que pasa me lleva a pasar por un cierto lugar en el mismo exacto momento que vos. A colisionar. A verte dos veces en un día, cuando normalmente no te veo nunca... a no olvidarte.
Y lo demás... lo demás es lo de siempre. El intento de charla civilizada, fallando. La invitación redundante, (¿cuándo te dije que no?). El encuentro. La ansiedad. El momento en el que dejo de intentar ser dueña de mí y se va todo, todo lo que no es indispensable para seguir viva. La locura momentánea. La amnesia relativa que perdura todas las veces, después. Todas las pequeñas muertes. El único lentísimo intento de renacimiento. La desesperación asfixiante cuando percibo que de a poco la realidad va volviendo a tomar el control de tu mente, y estás a punto de aislarte de mí. El beso de despedida, insuficiente, como siempre. El movimiento desgarrador de darme la vuelta y caminar hacia el frente, sin mirar atrás, sin mirar atrás. Seguí caminando, no te vuelvas, no pienses en él. Olvidate. Y no olvidarme. Y pensar en vos. Pero no volver, y seguir caminando.
Hartarme. Alejarme. Escucharlas discutir desde mi habitación. Poner música para tapar el ruido. Tener que pararme e ir a poner orden porque están gritando y hay vecinos... hay vecinos. Y sentir que hace cuatro, cinco años ya que vengo oyendo las mismas cosas. Sospechar que no se va a terminar nunca. Que nos vamos a morir de a uno con los mismos resentimientos y las mismas contradicciones.
Salir de mi casa aunque llueva, aunque sea muy temprano, aunque hayan vuelto a discutir en un tono de voz más normal. Y comprar cigarrillos aunque no fume, aunque odie a los fumadores, aunque sólo me gusta fumar tabaco raras veces, cuando estoy sola y nadie me ve. Y esperar el colectivo en esa esquina, a esa hora. Y soñar que salís y me ves. Y que no pase, obviamente, nunca pasa cuando lo espero así. Pero sabiendo que no va a pasar porque lo estoy esperando, esperarte igual. Soñar que venís y me llevás con vos.
Que por un instante y para siempre vos también sentís lo mismo. Que sí sos para mí.
El amor de mi vida, el príncipe azul, el beso al final de la película, la declaración de amor tardía, mi alma gemela, mi destino, todo lo que orquesta la ciudad el trece de cada mes
-según parece-, pero todos y cada uno de mis días, de acá a que me muera, con vos, por vos.
Y escribiendo me doy cuenta de que pasó de nuevo... te convertí en una idea, te platonicé... te hablo a vos, pero ya no creo estar pensando del todo en vos. Te amo, creo. Te extraño, ya no sé.
Ojalá viera en tus ojos el mismo fuego todas las veces cuando me mirás. Ojalá nunca tuvieras esa máscara de expresión fría. Ojalá... 7 de Marzo del 2013, esa fue la primera vez que te vi.
La primera vez que me gustaste, me lo hizo notar una amiga el otro día. Van casi dos años de eso. Dos años llenos de ojaláses y platonizaciones, sí... mucho más que de tu fuego y de tu risa, y de todo lo que tenés de real. Pero dos años de vos. ¿No es mucho tiempo ya?
¿No iban como dos años y hastío de él cuando apareciste?
All I do when we're apart is think about you, and all I do when we're together is panic. Because every second feels so important. And because I'm so out of control, I can't help myself. I'm not even mine anymore, I'm yours, and what if you decide that you don't want me? How could you want me like I want you?
"¿Te das cuenta de que me pegaste como 3 veces cuando nos estábamos cambiando?" me pregunta, y yo me río porque es cierto, ESE nivel de torpeza.
De por sí no sé cómo llegué a estar acá, gracias a mi locuacidad e ingenio definitivamente no... gracias a él, que siempre es puro encanto y vive por encima de la situación cuando me ve. Que tenga tanto autocontrol y registro de su cuerpo y de su voz en mi presencia es doloroso. Si pudiera ser con él como soy con todos los que no me gustan (tanto), tal vez ya se habría enamorado de mí mil meses atrás. Me pregunto si alguna vez se pone torpe cuando la ve... si alguna vez perdió el carisma ante nadie.
- Ese era él. - Le dije a mi mejor amiga mientras pasábamos por al lado de tu trabajo. - Ese era él.
- ¿Dónde? ¿Cómo sabés?
- Porque era él... sé que trabaja acá, paso por esta esquina con todos los sentidos a mil.
Y más tarde me preguntó:
- ¿Te hizo mal verlo?
- Sí, no te voy a mentir.
- No, obvio.
- Es que si lo veo y no sé, lo saludo y hablamos es distinto. Es más...
- Real.
- Sí... pero verlo así, dos segundos mientras cruza una puerta, es como ver un fantasma.
- Y ahora ya sabés dónde está, lo tenés re presente...
- Y aún así voy por la calle y lo busco. Es como... ya sé dónde estás, ya sé cómo estás vestido, ya sé que ese no sos vos, basta!
Pero nos fuimos a lo de mi hermana y se me pasó un poco. En el camino le comenté que me había desvelado a la madrugada sin poder parar de pensar en vos. Las brujas de mi familia... en fin, es muy fuerte. Y cuando pensé en volver a casa y vi la hora... aproveché cada distracción posible, pensando en el fondo de mi mente que cada minuto que pasaba me alejaba del horario en el que puedo cruzarte cuando salís, si total podés tomarte un colectivo ahí nomás e irte lejos, lejos de mí... pero no funciona así, entre nosotros no.
Entre nosotros, cuando el universo se pone de acuerdo con nuestra historia, cuando se alinean los planetas, cada minuto que pasa me lleva a pasar por un cierto lugar en el mismo exacto momento que vos. A colisionar. A verte dos veces en un día, cuando normalmente no te veo nunca... a no olvidarte.
Y lo demás... lo demás es lo de siempre. El intento de charla civilizada, fallando. La invitación redundante, (¿cuándo te dije que no?). El encuentro. La ansiedad. El momento en el que dejo de intentar ser dueña de mí y se va todo, todo lo que no es indispensable para seguir viva. La locura momentánea. La amnesia relativa que perdura todas las veces, después. Todas las pequeñas muertes. El único lentísimo intento de renacimiento. La desesperación asfixiante cuando percibo que de a poco la realidad va volviendo a tomar el control de tu mente, y estás a punto de aislarte de mí. El beso de despedida, insuficiente, como siempre. El movimiento desgarrador de darme la vuelta y caminar hacia el frente, sin mirar atrás, sin mirar atrás. Seguí caminando, no te vuelvas, no pienses en él. Olvidate. Y no olvidarme. Y pensar en vos. Pero no volver, y seguir caminando.
Hartarme. Alejarme. Escucharlas discutir desde mi habitación. Poner música para tapar el ruido. Tener que pararme e ir a poner orden porque están gritando y hay vecinos... hay vecinos. Y sentir que hace cuatro, cinco años ya que vengo oyendo las mismas cosas. Sospechar que no se va a terminar nunca. Que nos vamos a morir de a uno con los mismos resentimientos y las mismas contradicciones.
Salir de mi casa aunque llueva, aunque sea muy temprano, aunque hayan vuelto a discutir en un tono de voz más normal. Y comprar cigarrillos aunque no fume, aunque odie a los fumadores, aunque sólo me gusta fumar tabaco raras veces, cuando estoy sola y nadie me ve. Y esperar el colectivo en esa esquina, a esa hora. Y soñar que salís y me ves. Y que no pase, obviamente, nunca pasa cuando lo espero así. Pero sabiendo que no va a pasar porque lo estoy esperando, esperarte igual. Soñar que venís y me llevás con vos.
Que por un instante y para siempre vos también sentís lo mismo. Que sí sos para mí.
El amor de mi vida, el príncipe azul, el beso al final de la película, la declaración de amor tardía, mi alma gemela, mi destino, todo lo que orquesta la ciudad el trece de cada mes
-según parece-, pero todos y cada uno de mis días, de acá a que me muera, con vos, por vos.
Y escribiendo me doy cuenta de que pasó de nuevo... te convertí en una idea, te platonicé... te hablo a vos, pero ya no creo estar pensando del todo en vos. Te amo, creo. Te extraño, ya no sé.
Ojalá viera en tus ojos el mismo fuego todas las veces cuando me mirás. Ojalá nunca tuvieras esa máscara de expresión fría. Ojalá... 7 de Marzo del 2013, esa fue la primera vez que te vi.
La primera vez que me gustaste, me lo hizo notar una amiga el otro día. Van casi dos años de eso. Dos años llenos de ojaláses y platonizaciones, sí... mucho más que de tu fuego y de tu risa, y de todo lo que tenés de real. Pero dos años de vos. ¿No es mucho tiempo ya?
¿No iban como dos años y hastío de él cuando apareciste?
All I do when we're apart is think about you, and all I do when we're together is panic. Because every second feels so important. And because I'm so out of control, I can't help myself. I'm not even mine anymore, I'm yours, and what if you decide that you don't want me? How could you want me like I want you?
sábado, 3 de enero de 2015
And his eyes were so green they could turn carbon dioxide into oxygen.
"¿Por qué todavía no escribiste una entrada?" Me preguntó una amiga al par de días, cuando le conté muy por encima. 'No sé, no tuve tiempo', pero no era eso.
No había escrito una entrada porque escribo cuando me empieza a doler, y hace dos semanas no dolía.
En ese momento no dolía, ni esa noche, ni esa mañana, ni al día siguiente, ni al par de días. El año pasado, casi no dolió. Mientras estuve bajo el efecto prolongado que ejerces como droga, no tenía por qué sufrir los efectos destructivos de la abstinencia.
Pero ahora sí... ahora duele. Y aún así, ¿qué puedo escribir sobre vos que no haya escrito ya?
Puedo contar la historia de cómo fue, pero los que importan ya la conocen. Puedo escribir los detalles que no le conté a nadie, o casi nadie... pero en este momento son míos, y me da miedo escribirlos y que empiecen a borrarse de mí.
Puedo escribir todas las veces que intenté razonar algo estando cerca tuyo y sólo me salió pensar
"Te amo... te amo.. te amo." y obviamente no lo dije. No te lo diría nunca. No ahora al menos, no así.
Puedo escribir que ahora que te extraño, que ya pasaron todas las fiestas sin verte, de nuevo estoy empezando a sentir que si te viera, si te tuviera otra vez, te abrazaría sin poder dejarte ir y te suplicaría que por favor, por favor no te fueras. Aunque recuerdo que cuando te tuve, tenerte se sentía normal.
Cuando te tuve, vos te arrastrabas a mis pies, y yo apenas te miraba, o te hablaba... te dejaba rogar.
Y cuando al fin me besabas, o me tenías de cualquier forma, eso se sentía real. Y todo lo demás una mentira. Estar con vos es real, abrazarte y besarte es real. Estar acá sentada sola escribiendo, eso es falso, forzado, mentira. Nuestras vidas cotidianas, no hablarnos, no saber nada del otro... eso suele ser lo real, pero cuando estamos juntos se nota que es mentira.
Y te extraño. Casi un año, dijiste, 'no aguantamos'. Cuando llevaba meses y meses sin verte (más que a veces, de vez en cuando, cada mucho en la calle, un instante), cuando por fin había dejado de pensarte y buscarte a diario bueno, a veces pensaba en las cosas que me habían enamorado de vos, pensaba en que debían haber sido tu humor, tu inteligencia... todo eso también es mentira.
'Me gusta ser una gran mentira al principio, pero un caballero real.', y la verdad, tampoco es eso, mi amor. Cuando te tengo enfrente lo sé mejor que nadie: No te amo por nada que sea culpa tuya, no te amo por nada que vos o yo hayamos elegido. No te amo por nada que podamos controlar.
Te amo porque sos lindo, increíblemente lindo. Inhumanamente lindo. Te amo porque al contar una historia sonreís mientras hablás, y tus dientes son perfectos. Por la línea que dibuja tu pelo contra tu nuca. Te amo por tu mandíbula, hay algo realmente increíble en su forma. Porque tu piel es dorada y blanca y tostada, todo a la vez. Porque tus ojos brillan cuando me mirás. Te amo por el timbre de tu voz, y porque el sonido de tu risa me hace sonreír. Te amo porque me tocás y ese tacto es radiactivo. Porque cuando duermo al lado tuyo me despertás de alguna forma molesta, y cuando yo abro los ojos te das vuelta y seguís durmiendo.
Te amo porque cuando por fin estoy viviendo ese momento que soñé mil veces, de tener sueño con la cabeza apoyada justo sobre tu corazón, las contracturas empiezan a ganar terreno y el cuello empieza a doler demasiado, así que me resigno a moverme, intento salvarme con cuidado del agarre de tu brazo, pero aún dormido te das cuenta, y lo ajustás más, y te das vuelta conmigo para abrazarme mejor, para que yo duerma cómoda, pero siempre cerca tuyo.
Te amo aunque seas una basura, aunque ya ni siquiera intentes esconderlo... aunque tengas novia y no la vayas a dejar. Te amo incluso más ahora que recordás mi perfume, y pensás en mí, y extrañás mi piel.
Pero por sobre todas las cosas, más allá de todo lo que sos y provocás en mí... te amo porque me hacés amarme. Porque cuando estoy con vos y me mirás, me hablás y me sentís, me convencés de que soy la mina más deseable del mundo. Mientras te tengo, y al rato de tenerte, soy hermosa, y copada, y segura, tan segura de mí misma que puedo tener a cualquiera. Y gracias a vos recuerdo cómo me sentía hace unos años, cuando si era por mí, podía tener a cualquier ser que me atrajera en la Tierra. Te amo porque ya nadie me provoca eso, y porque nunca nadie lo provocó como vos. Te amo porque sólo lo que me provocás podría ayudarme a superarte... supongo que sigo al horno entonces.
You shut your mouth, how can you say I go about things the wrong way? I am human and I need to be loved just like everybody else does. "There's a club if you'd like to go, you could meet somebody who really loves you", so you go, and you stand on your own, and you leave on your own, and you go home, and you cry, and you want to die... When you say it's gonna happen "now" well, when exactly do you mean? See, I've already waited too long, and all my hope is gone... ♪
No había escrito una entrada porque escribo cuando me empieza a doler, y hace dos semanas no dolía.
En ese momento no dolía, ni esa noche, ni esa mañana, ni al día siguiente, ni al par de días. El año pasado, casi no dolió. Mientras estuve bajo el efecto prolongado que ejerces como droga, no tenía por qué sufrir los efectos destructivos de la abstinencia.
Pero ahora sí... ahora duele. Y aún así, ¿qué puedo escribir sobre vos que no haya escrito ya?
Puedo contar la historia de cómo fue, pero los que importan ya la conocen. Puedo escribir los detalles que no le conté a nadie, o casi nadie... pero en este momento son míos, y me da miedo escribirlos y que empiecen a borrarse de mí.
Puedo escribir todas las veces que intenté razonar algo estando cerca tuyo y sólo me salió pensar
"Te amo... te amo.. te amo." y obviamente no lo dije. No te lo diría nunca. No ahora al menos, no así.
Puedo escribir que ahora que te extraño, que ya pasaron todas las fiestas sin verte, de nuevo estoy empezando a sentir que si te viera, si te tuviera otra vez, te abrazaría sin poder dejarte ir y te suplicaría que por favor, por favor no te fueras. Aunque recuerdo que cuando te tuve, tenerte se sentía normal.
Cuando te tuve, vos te arrastrabas a mis pies, y yo apenas te miraba, o te hablaba... te dejaba rogar.
Y cuando al fin me besabas, o me tenías de cualquier forma, eso se sentía real. Y todo lo demás una mentira. Estar con vos es real, abrazarte y besarte es real. Estar acá sentada sola escribiendo, eso es falso, forzado, mentira. Nuestras vidas cotidianas, no hablarnos, no saber nada del otro... eso suele ser lo real, pero cuando estamos juntos se nota que es mentira.
Y te extraño. Casi un año, dijiste, 'no aguantamos'. Cuando llevaba meses y meses sin verte (más que a veces, de vez en cuando, cada mucho en la calle, un instante), cuando por fin había dejado de pensarte y buscarte a diario bueno, a veces pensaba en las cosas que me habían enamorado de vos, pensaba en que debían haber sido tu humor, tu inteligencia... todo eso también es mentira.
'Me gusta ser una gran mentira al principio, pero un caballero real.', y la verdad, tampoco es eso, mi amor. Cuando te tengo enfrente lo sé mejor que nadie: No te amo por nada que sea culpa tuya, no te amo por nada que vos o yo hayamos elegido. No te amo por nada que podamos controlar.
Te amo porque sos lindo, increíblemente lindo. Inhumanamente lindo. Te amo porque al contar una historia sonreís mientras hablás, y tus dientes son perfectos. Por la línea que dibuja tu pelo contra tu nuca. Te amo por tu mandíbula, hay algo realmente increíble en su forma. Porque tu piel es dorada y blanca y tostada, todo a la vez. Porque tus ojos brillan cuando me mirás. Te amo por el timbre de tu voz, y porque el sonido de tu risa me hace sonreír. Te amo porque me tocás y ese tacto es radiactivo. Porque cuando duermo al lado tuyo me despertás de alguna forma molesta, y cuando yo abro los ojos te das vuelta y seguís durmiendo.
Te amo porque cuando por fin estoy viviendo ese momento que soñé mil veces, de tener sueño con la cabeza apoyada justo sobre tu corazón, las contracturas empiezan a ganar terreno y el cuello empieza a doler demasiado, así que me resigno a moverme, intento salvarme con cuidado del agarre de tu brazo, pero aún dormido te das cuenta, y lo ajustás más, y te das vuelta conmigo para abrazarme mejor, para que yo duerma cómoda, pero siempre cerca tuyo.
Te amo aunque seas una basura, aunque ya ni siquiera intentes esconderlo... aunque tengas novia y no la vayas a dejar. Te amo incluso más ahora que recordás mi perfume, y pensás en mí, y extrañás mi piel.
Pero por sobre todas las cosas, más allá de todo lo que sos y provocás en mí... te amo porque me hacés amarme. Porque cuando estoy con vos y me mirás, me hablás y me sentís, me convencés de que soy la mina más deseable del mundo. Mientras te tengo, y al rato de tenerte, soy hermosa, y copada, y segura, tan segura de mí misma que puedo tener a cualquiera. Y gracias a vos recuerdo cómo me sentía hace unos años, cuando si era por mí, podía tener a cualquier ser que me atrajera en la Tierra. Te amo porque ya nadie me provoca eso, y porque nunca nadie lo provocó como vos. Te amo porque sólo lo que me provocás podría ayudarme a superarte... supongo que sigo al horno entonces.
You shut your mouth, how can you say I go about things the wrong way? I am human and I need to be loved just like everybody else does. "There's a club if you'd like to go, you could meet somebody who really loves you", so you go, and you stand on your own, and you leave on your own, and you go home, and you cry, and you want to die... When you say it's gonna happen "now" well, when exactly do you mean? See, I've already waited too long, and all my hope is gone... ♪
miércoles, 5 de noviembre de 2014
You want a love that consumes you. You want passion and adventure, and even a little danger.
¿Dónde estoy? Abrazando a mi perro dorado. Hoy cumple seis años. Los extrañé tanto a los tres...
¿Dónde estoy? Algo ebria, con Mr. Fate y el Pueblerino, y cuando ella sale en la conversación escucho que estuvo con otra mina. Auch. Cinco minutos después de eso de golpe estoy mucho más ebria.
¿Dónde estoy? Estoy besando a un chico al que prometí no volver a besar hasta el 2018. Y se está sintiendo bien... aunque no mágico, pero bien. Es que se estaba por ir, y cuando empezó a cruzar la puerta le pregunté '¿Really?', y se rió un segundo, y al siguiente me estaba besando contra una pared.
¿Dónde estoy? Histeriqueando con Fate. ¿De nuevo? Sí, es que estamos ebrios, y hace mucho que no...
Y ahora discutimos. Y ahora nos besamos. Y ahora discutimos. Y ahora nos besamos. Y besarlo nunca es bueno, y discutir con él tampoco... y me dice que no se anima a besarme porque le dije que no me calentaba, y yo le digo que no me calienta porque no se anima a besarme. ¿Ves? Es un círculo vicioso. Nunca van a descolocarme los besos de un chico que pide permiso, que no se anima a interrumpirme, que no se ríe un segundo y me estampa contra una pared. Así de machista e irrespetuoso es mi deseo.
¿Dónde estoy? Durmiendo con Fate, despertando con Fate, sin tocarnos, pero es mucho más correcto. Ayer nos dijimos que nos amamos, y lloramos los dos. Somos una tortura para todos, especialmente para nosotros mismos. Cocinamos, escuchamos música, vemos series, paseamos a los perros, no hablamos tanto sobre la noche anterior. No se puede hablar más. No se puede hacer nada.
¿Dónde estoy? Estoy con mi sobrina en un recital de esa banda... pero no sé si es la misma banda que vi otras veces. Porque ahora las entradas están mucho más caras, y el público que sentía las letras ya no puede pagarlas. Vinieron todos los que se visten para los recitales como si fueran a bailar, (pero no bailan). El público no baila. No salta, no grita. El público es una multitud más o menos chica de muertos. Y hay un montón de celulares filmando cada movimiento, pero los movimientos se ven coreografiados.
Y el cantante está duro de merca, lo puedo ver, aunque no vaya a comentárselo a mi sobrina, sé que los nervios por sí solos no logran eso. Y él siempre fue mitad personaje, pero ahora el personaje se lo comió por completo, tiene la cara de alguien que pidió la fama y ahora que la tiene no sabe controlarla. Tiene los gestos del que vendió su alma por un sueño que sólo tenía sentido cuando recién estaba empezando a sentirse real. Y muchas chicas con voces agudas gritan su nombre, gritan que lo aman, y él dice todas las cosas correctas, pero ninguna se siente real. Lo veo triste y me pone triste. Zafé tantas depresiones hundiéndome en su música, que un poco me siento en deuda con él. Pienso que ojalá me viera y supiera que yo también extraño como era antes, cuando no tocaban 1 hora 40' con intervalo y sin bis.
Cambia la letra de la canción para decir "Tengo la sospecha de que nunca fui feliz", y esa frase es la única que me suena sincera en toda la noche. Empiezo a sospechar yo también.
¿Dónde estoy? No siento nada. Tal vez estoy bailando clásico, para lo que importa últimamente. Solía vivir para eso, y ahora nada. Si ya ni el dolor de las puntas me hace sentir viva, no sé qué diferencia hay con estar muerta.
¿Dónde estoy? Pensando en vos de nuevo, y soñando a alguien nuevo otra vez.
¿Dónde estoy? Viendo One Day y llorando. Llorando. Llorando. Y le mando un mensaje a Fate, y pienso en La Amigdalitis de Tarzán, y lloro un poco más, y al final intento dormir. Pero los truenos suenan como si el mundo se estuviera viniendo abajo, y yo también me siento así. Y aunque el sueño va y viene durante toda la noche, la lluvia siempre sigue ahí.
¿Dónde estoy? Por fin estaba inspirada en Dibujo cuando me tuve que ir. Camino por la calle con un amigo, miro hacia atrás un instante, Blackjack camina tan cerca, le guiño un ojo sin pensar. Eso es lo que gano cuando me arriesgo a ver películas de Jim Sturgess a pesar de mi capacidad sobrenatural de imantar cosas. Se acerca y camina entre mi amigo y yo. Estúpido pintorcito insolente. Y mi amigo se va, (no creo que haya sido nunca de los que pelea por quedarse en el centro). Le cuento que probablemente lo imanté. Me habla de él... ama hablar de él. En todo el camino hasta casa sólo intento acogotarlo una vez, pero él sonríe y el olor de su cuello queda impregnado en mi pañuelo. Ojalá el karma me dejara en paz alguna que otra vez. La forma en la que habla de su última pintura es increíblemente irritante, pero al final me la muestra, se ve chiquitita en una foto de su celular, y yo no hablo por una cuadra.
- Sos asquerosamente talentoso. - Le digo al fin.
- Al menos sabés que es 'asquerosamente'. - Dice él.
- Sí, pero lo asqueroso viene de vos, no de tus cuadros.
- Ya lo sé.
Odio todo lo que implica su talento.
Le cuento que estoy vacía, que ya no siento nada. Y él dice que me entiende, pero ya nunca termino de creer nada de lo que dice. Y llegamos a la esquina a la que había que llegar tarde o temprano.
- Andá mañana. - Me pide otra vez.
- ¿Me prometés que si voy va a ser mágico y único? ¿Que voy a conocer a mucha gente nueva y especial? ¿Que va a ser una experiencia increíble y maravillosa?
- No.
Já. Estúpido pintorcito insolente. Y me abraza. Me dice que fue lindo verme, y hablar conmigo. Y cuando empiezo a caminar hacia mi casa me dice:
- Ya nos veremos en alguna otra encrucijada... en alguna de las tuyas.
Y yo le sonrío una de esas sonrisas que la mayor parte del tiempo temo haber perdido la capacidad de hacer.
- Invocame.
Me dice. Y yo le regalo otra sonrisa de esas. Creo que siento mis ojeras hundirse más cuando los músculos de mi cara recuerdan cómo sonreír. "Invocame"... lo gracioso es que pasé todo el día intentando invocar a alguien más, al mismo de siempre.
¿Dónde estoy? Escribiendo. Ahí se fue Octubre sin mis ganas de escribir. Hola Noviembre. Y miro la fecha. Claro, es 4. Hasta mi Inspiración se junta con mi Destino para reírse de mí a veces.
¿Dónde estoy? Acá no, probablemente. No recuerdo la última vez que estuve del todo acá. Mi mejor amiga-hermana a veces me sorprende... suelo olvidarme de cuán increíble puede llegar a ser. Si no la tuviera ya hubiera muerto mil veces.
¿Dónde estoy? Preguntándome quién soy todos los días.
Y me extraño. La extraño. Te extraño. Quiero que el mundo me dé lo que ya no encuentro ganas de buscar. Este año fue una mierda. No por las cosas que pasaron, sino porque no pasó nada.
Prefería acostarme con un montón de gente, lastimar a un montón de gente, sonreír siempre como intenté sonreír hoy. Me extraño. Extraño todos los días al chico que aún no conocí.
Tengo a mis perros. Al propio, al prestado frecuente, a los tres que están lejos. Los perros son criaturas tanto más mágicas que los humanos que su existencia me ayuda a sobrevivir todos los días.
Tengo la danza jazz, el canto, las actividades que todavía me provocan algo.
El viernes pasado a la mañana llovía torrencialmente, y yo fui a la clase igual, al llegar la recepcionista me dijo "Te debe gustar mucho la danza", y al final de la clase mi profesor me besó en la frente, y me dijo que no sabía si felicitarme o gritarme por haber ido, obviamente fui la única alumna que apareció. La semana pasada fui a ocho clases de danza y a un ensayo, eso sin contar las clases de otras cosas... y mantuve prácticamente sola una casa, como todas las semanas. Algo dentro mío sigue sin encenderse, sin sentir que hace nada. Nada. Nada. El vacío crece sin descanso.
En lo que va del año leí enteros veintidós libros, tengo empezados cinco más. Llevo al día ocho series, vengo viciando a lo bestia una más. No tengo idea de cuántas veces fui al cine este año, sé que si no voy al cine al menos una vez por mes muero de depresión. Y fui varias veces al teatro, bailé en vivo dos veces.
El domingo que viene voy a subirme a un escenario nuevo. Al final de este mes voy a exponer mis dibujos. Y en diciembre... en diciembre vienen todos los escenarios juntos. No sé cuántas veces lloré de emoción o tristeza este año, no sé cuántas reí en voz alta... pero estoy segura de que la gran mayoría de esas lágrimas y risas fueron gracias a los libros, a las series, a las películas, a las funciones... no a la vida real.
Creo que dependo tanto de la fantasía y el arte para sentir algo, que dentro de muy poco, en el mundo real ya no voy a sentir absolutamente nada. Creo que cambiaría cualquier día mi vida tal cual es por una con vampiros, o magia, o laberintos. Creo que ya ni la música me despierta. Creo que el amor, la pasión, la locura, algunas formas de arte, y algunos paisajes son lo único más o menos sobrenatural que podemos llegar a experimentar en este lado del universo... creo que el amor es la única fuerza mágica real que podemos llegar a vivir.
Creo que me estoy muriendo de falta de amor.
- I don’t know what I want.
- Well that’s not true, you want what everybody wants.
- What? A mysterious stranger who has all the answers?
- Well let’s just say I've been around a long time, I’ve learned a few things.
- So Damon, tell me, what is it that I want?
- You want a love that consumes you. You want passion, and adventure, and even a little danger. I want you to get everything you’re looking for, but right now I want you to forget that this happened. Can’t have people knowing I’m in town yet. Goodnight, Elena.
¿Dónde estoy? Algo ebria, con Mr. Fate y el Pueblerino, y cuando ella sale en la conversación escucho que estuvo con otra mina. Auch. Cinco minutos después de eso de golpe estoy mucho más ebria.
¿Dónde estoy? Estoy besando a un chico al que prometí no volver a besar hasta el 2018. Y se está sintiendo bien... aunque no mágico, pero bien. Es que se estaba por ir, y cuando empezó a cruzar la puerta le pregunté '¿Really?', y se rió un segundo, y al siguiente me estaba besando contra una pared.
¿Dónde estoy? Histeriqueando con Fate. ¿De nuevo? Sí, es que estamos ebrios, y hace mucho que no...
Y ahora discutimos. Y ahora nos besamos. Y ahora discutimos. Y ahora nos besamos. Y besarlo nunca es bueno, y discutir con él tampoco... y me dice que no se anima a besarme porque le dije que no me calentaba, y yo le digo que no me calienta porque no se anima a besarme. ¿Ves? Es un círculo vicioso. Nunca van a descolocarme los besos de un chico que pide permiso, que no se anima a interrumpirme, que no se ríe un segundo y me estampa contra una pared. Así de machista e irrespetuoso es mi deseo.
¿Dónde estoy? Durmiendo con Fate, despertando con Fate, sin tocarnos, pero es mucho más correcto. Ayer nos dijimos que nos amamos, y lloramos los dos. Somos una tortura para todos, especialmente para nosotros mismos. Cocinamos, escuchamos música, vemos series, paseamos a los perros, no hablamos tanto sobre la noche anterior. No se puede hablar más. No se puede hacer nada.
¿Dónde estoy? Estoy con mi sobrina en un recital de esa banda... pero no sé si es la misma banda que vi otras veces. Porque ahora las entradas están mucho más caras, y el público que sentía las letras ya no puede pagarlas. Vinieron todos los que se visten para los recitales como si fueran a bailar, (pero no bailan). El público no baila. No salta, no grita. El público es una multitud más o menos chica de muertos. Y hay un montón de celulares filmando cada movimiento, pero los movimientos se ven coreografiados.
Y el cantante está duro de merca, lo puedo ver, aunque no vaya a comentárselo a mi sobrina, sé que los nervios por sí solos no logran eso. Y él siempre fue mitad personaje, pero ahora el personaje se lo comió por completo, tiene la cara de alguien que pidió la fama y ahora que la tiene no sabe controlarla. Tiene los gestos del que vendió su alma por un sueño que sólo tenía sentido cuando recién estaba empezando a sentirse real. Y muchas chicas con voces agudas gritan su nombre, gritan que lo aman, y él dice todas las cosas correctas, pero ninguna se siente real. Lo veo triste y me pone triste. Zafé tantas depresiones hundiéndome en su música, que un poco me siento en deuda con él. Pienso que ojalá me viera y supiera que yo también extraño como era antes, cuando no tocaban 1 hora 40' con intervalo y sin bis.
Cambia la letra de la canción para decir "Tengo la sospecha de que nunca fui feliz", y esa frase es la única que me suena sincera en toda la noche. Empiezo a sospechar yo también.
¿Dónde estoy? No siento nada. Tal vez estoy bailando clásico, para lo que importa últimamente. Solía vivir para eso, y ahora nada. Si ya ni el dolor de las puntas me hace sentir viva, no sé qué diferencia hay con estar muerta.
¿Dónde estoy? Pensando en vos de nuevo, y soñando a alguien nuevo otra vez.
¿Dónde estoy? Viendo One Day y llorando. Llorando. Llorando. Y le mando un mensaje a Fate, y pienso en La Amigdalitis de Tarzán, y lloro un poco más, y al final intento dormir. Pero los truenos suenan como si el mundo se estuviera viniendo abajo, y yo también me siento así. Y aunque el sueño va y viene durante toda la noche, la lluvia siempre sigue ahí.
¿Dónde estoy? Por fin estaba inspirada en Dibujo cuando me tuve que ir. Camino por la calle con un amigo, miro hacia atrás un instante, Blackjack camina tan cerca, le guiño un ojo sin pensar. Eso es lo que gano cuando me arriesgo a ver películas de Jim Sturgess a pesar de mi capacidad sobrenatural de imantar cosas. Se acerca y camina entre mi amigo y yo. Estúpido pintorcito insolente. Y mi amigo se va, (no creo que haya sido nunca de los que pelea por quedarse en el centro). Le cuento que probablemente lo imanté. Me habla de él... ama hablar de él. En todo el camino hasta casa sólo intento acogotarlo una vez, pero él sonríe y el olor de su cuello queda impregnado en mi pañuelo. Ojalá el karma me dejara en paz alguna que otra vez. La forma en la que habla de su última pintura es increíblemente irritante, pero al final me la muestra, se ve chiquitita en una foto de su celular, y yo no hablo por una cuadra.
- Sos asquerosamente talentoso. - Le digo al fin.
- Al menos sabés que es 'asquerosamente'. - Dice él.
- Sí, pero lo asqueroso viene de vos, no de tus cuadros.
- Ya lo sé.
Odio todo lo que implica su talento.
Le cuento que estoy vacía, que ya no siento nada. Y él dice que me entiende, pero ya nunca termino de creer nada de lo que dice. Y llegamos a la esquina a la que había que llegar tarde o temprano.
- Andá mañana. - Me pide otra vez.
- ¿Me prometés que si voy va a ser mágico y único? ¿Que voy a conocer a mucha gente nueva y especial? ¿Que va a ser una experiencia increíble y maravillosa?
- No.
Já. Estúpido pintorcito insolente. Y me abraza. Me dice que fue lindo verme, y hablar conmigo. Y cuando empiezo a caminar hacia mi casa me dice:
- Ya nos veremos en alguna otra encrucijada... en alguna de las tuyas.
Y yo le sonrío una de esas sonrisas que la mayor parte del tiempo temo haber perdido la capacidad de hacer.
- Invocame.
Me dice. Y yo le regalo otra sonrisa de esas. Creo que siento mis ojeras hundirse más cuando los músculos de mi cara recuerdan cómo sonreír. "Invocame"... lo gracioso es que pasé todo el día intentando invocar a alguien más, al mismo de siempre.
¿Dónde estoy? Escribiendo. Ahí se fue Octubre sin mis ganas de escribir. Hola Noviembre. Y miro la fecha. Claro, es 4. Hasta mi Inspiración se junta con mi Destino para reírse de mí a veces.
¿Dónde estoy? Acá no, probablemente. No recuerdo la última vez que estuve del todo acá. Mi mejor amiga-hermana a veces me sorprende... suelo olvidarme de cuán increíble puede llegar a ser. Si no la tuviera ya hubiera muerto mil veces.
¿Dónde estoy? Preguntándome quién soy todos los días.
Y me extraño. La extraño. Te extraño. Quiero que el mundo me dé lo que ya no encuentro ganas de buscar. Este año fue una mierda. No por las cosas que pasaron, sino porque no pasó nada.
Prefería acostarme con un montón de gente, lastimar a un montón de gente, sonreír siempre como intenté sonreír hoy. Me extraño. Extraño todos los días al chico que aún no conocí.
Tengo a mis perros. Al propio, al prestado frecuente, a los tres que están lejos. Los perros son criaturas tanto más mágicas que los humanos que su existencia me ayuda a sobrevivir todos los días.
Tengo la danza jazz, el canto, las actividades que todavía me provocan algo.
El viernes pasado a la mañana llovía torrencialmente, y yo fui a la clase igual, al llegar la recepcionista me dijo "Te debe gustar mucho la danza", y al final de la clase mi profesor me besó en la frente, y me dijo que no sabía si felicitarme o gritarme por haber ido, obviamente fui la única alumna que apareció. La semana pasada fui a ocho clases de danza y a un ensayo, eso sin contar las clases de otras cosas... y mantuve prácticamente sola una casa, como todas las semanas. Algo dentro mío sigue sin encenderse, sin sentir que hace nada. Nada. Nada. El vacío crece sin descanso.
En lo que va del año leí enteros veintidós libros, tengo empezados cinco más. Llevo al día ocho series, vengo viciando a lo bestia una más. No tengo idea de cuántas veces fui al cine este año, sé que si no voy al cine al menos una vez por mes muero de depresión. Y fui varias veces al teatro, bailé en vivo dos veces.
El domingo que viene voy a subirme a un escenario nuevo. Al final de este mes voy a exponer mis dibujos. Y en diciembre... en diciembre vienen todos los escenarios juntos. No sé cuántas veces lloré de emoción o tristeza este año, no sé cuántas reí en voz alta... pero estoy segura de que la gran mayoría de esas lágrimas y risas fueron gracias a los libros, a las series, a las películas, a las funciones... no a la vida real.
Creo que dependo tanto de la fantasía y el arte para sentir algo, que dentro de muy poco, en el mundo real ya no voy a sentir absolutamente nada. Creo que cambiaría cualquier día mi vida tal cual es por una con vampiros, o magia, o laberintos. Creo que ya ni la música me despierta. Creo que el amor, la pasión, la locura, algunas formas de arte, y algunos paisajes son lo único más o menos sobrenatural que podemos llegar a experimentar en este lado del universo... creo que el amor es la única fuerza mágica real que podemos llegar a vivir.
Creo que me estoy muriendo de falta de amor.
- I don’t know what I want.
- Well that’s not true, you want what everybody wants.
- What? A mysterious stranger who has all the answers?
- Well let’s just say I've been around a long time, I’ve learned a few things.
- So Damon, tell me, what is it that I want?
- You want a love that consumes you. You want passion, and adventure, and even a little danger. I want you to get everything you’re looking for, but right now I want you to forget that this happened. Can’t have people knowing I’m in town yet. Goodnight, Elena.
viernes, 10 de octubre de 2014
When I dream on my own, I'm alone but I ain't lonely. For a dreamer night's the only time-a day! ♪
Es el karma de creer que todo pasa por algo, pero casi nunca saber por qué. De pensar que no existen las casualidades, que siempre hay una razón de fondo, pero no lograr encontrarla.
Cuando hay más de una función y puedo elegir, siempre voy al estreno. Aprendí con los años de ir al teatro (ya fuera arriba o abajo del escenario) que los estrenos tienen una magia propia. Una energía histérica que nunca vuelve a alcanzarse del todo en las otras funciones (aunque tal vez salgan más prolijas, o tengan menos errores).
Mis (nuestros) amigos, los de mi (nuestro) ex curso, venían preparando un musical con la escuela desde hacía varios meses. Son tan asquerosamente malos para la publicidad, que me enteré del estreno de la obra cuando vi las fotos de la función. Buena suerte yendo a eso.
Pero había otra función al día siguiente, la próxima y la última. Me enteré del horario de esa función cuando todavía estaba en la escuela, salí de clase dos horas antes de que empezara.
Llego a casa cansada y más que nada hecha un asco. Desarmo el bolso, ordeno las cosas, meriendo.
Prendo la compu. Una hora y media para que empiece la función. Si resto la media hora que me llevaría llegar hasta el teatro, queda una hora para encontrar con quién ir, bañarme, cambiarme, y salir. Invito a mi mejor amigo, después de todo ya me acompañó a una obra de ese director en ese teatro una vez. Pero hay un partido importante y quiere verlo comiendo sushi (go figure), me invita, pero de verdad quiero ir al teatro. Le pregunto a otro amigo si mi suposición de que odia los musicales es correcta, me dice que es bastante acertada, pero que si le hubiera avisado con más tiempo me hubiera acompañado igual. Genial, no es como si hubiera tenido EL tiempo para organizar nada. Y las amigas a las que puedo invitar viven más cerca del teatro que yo, no resuelven el temita de volver a casa a medianoche. 40 minutos ahora.
Estaba hablando con el chico al que conocí en la calle, se había ido, pero acaba de volver, así que simplemente le pregunto:
- ¿Vamos al teatro?
- ¿Cuándo?
- Ahora.
- Bueno.
- ¿En serio?
- Sí.
Y tan simple como eso, vamos al teatro.
Decidimos encontrarnos en una esquina para tomar un colectivo. Lo veo pasar de largo yendo exactamente en la dirección contraria. Dios, los chicos de pueblo pueden ser tan adorablemente inútiles en la ciudad.
Y Dios, este chico de pueblo en particular es tan lindo.
Y aún así, no me atrae. No sé si es su perfume, su voz, su forma ridícula de hablar.
La verdad hizo todo bien. Desde que le dije que quiero ser su amiga y que no me acose o voy a entrar en pánico o huir, no hizo más que borrarse y hacerse desear. Cuando lo invito al teatro una hora antes de que empiece la función, acepta y recién cuando subimos al colectivo me pregunta qué estamos yendo a ver. Tiene los gustos correctos, las opiniones correctas.
Tal vez es por la teoría idiota peligrosamente razonable que desarrollé hace unos días, sobre que es The One, pero no el mío, el de ella. Tal vez simplemente soy un medio que usa el Destino para ese encuentro, no la destinataria final. El punto es que me gusta que sea mi amigo, me gusta que no intente nada más.
El poder imantacosas de mi mente es increíblemente irritante.
Cuando supe que actuaban en ese teatro, cuando invité a mi mejor amigo, cuando estaba llegando (como 10 segundos antes de bajar la vista de la marquesina y verte), todas las veces pensé que el año pasado arrastré a Mr. Fate a ver una obra ahí. Y cuando llegamos, entre las caras conocidas de la hinchada de uno de los actores, estabas vos. Y yo te señalé con disimulo y dije "Ese es el chico super lindo de la tarde, no sé cómo se llama así que no lo puedo ni buscar en facebook, pero me encanta". (Fate amenazó con llamarte a los gritos y preguntarte cómo te llamabas). Eras el chico lindo sin nombre. Ese al que me cruzaba en todos lados y al que nunca me animaba a hablarle. Qué hermoso era verte cuando vos no eras Vos, y 'nosotros' no existía.
Pero ahora vos sos Vos, y 'nosotros' ya no existe, y yo empiezo a insultar al mundo en voz baja como siempre que te veo, cuando el Pueblerino pregunta, le comento:
- ¿Viste cuando no esperás que una persona esté en un lugar pero llegás y está?
- ¿Está quién yo creo? - Se ríe.
- Sí.
Te paso por al lado sin frenar. No quiero saludarte, ¿esa rubia que estaba de espaldas era tu novia?
No quiero saber. Ni siquiera sé cómo te enteraste de esta obra o por qué decidiste venir. Entro primero a la sala, elegimos una fila de butacas vacía y me siento al lado del pasillo, mi compañero al lado mío. Te veo entrar con una amiga mía a la que no veo hace mucho, quiero que ella me vea, quiero saludarla sin tener que saludarte a vos. Se frenan a hablar con alguien bien en el medio del pasillo, bien pegados al escenario, bien centrados en mi campo visual. El chico de pueblo se ríe de mí y me pregunta si no quiero que se pare y grite ruidos de animales al azar hasta llamarles la atención, y yo pienso "Wow, no podría haber deseado un mejor reemplazo de Mr. Fate". Al final nos ven.
Te acercás, me das un beso, ponés tu mejor máscara de chico sociable y divino cuando le das la mano a él. Mi amiga me saluda, le cuento del Toy Boy con el que salí un tiempo, porque ella lo conoce. Se sorprende y me dice que pensó que el chico sentado al lado mío era mi novio, le aclaro que es mi amigo. Sincericida hasta la médula, podría mentir. Sé que todos los que nos ven asumen que estamos juntos, sé que vos también lo asumiste. Sé que en lo que a vos respecta, en unas pocas semanas me viste con dos chicos lindos diferentes en dos teatros diferentes. Mi vida sentimental en tu mente seguro es mucho más emocionante que en la vida real. Pero en fin... no quiero mentir. No me gusta mentir. Quiero que ser sincera sea mi principal diferencia con vos.
Y mi amiga te pregunta "¿Querés que nos sentemos acá?", mirás alrededor y notás que la verdad, casi todo el resto de la sala está ocupado. En un solo instante además de sentir en carne propia mi propia reacción, percibo cómo la situación divierte al chico de pueblo, cómo te incomoda tanto como a mí, cómo nuestra amiga permanece ajena a todo. Se sientan.
Nadie. Vos. Ella. Él. Yo. El Pasillo.
¿Por qué siempre me pasan estas cosas? ¿No puedo cruzarte y ya como una pareja de ex normales? ¿Siempre tiene que haber una mujer colgada cerca nuestro haciendo las preguntas equivocadas y creando las situaciones más tragicómicas? Mi compañero me pregunta en voz baja si no quiero cambiar de lugar con él, quiero pegarle.
Buenísimo. Ahora empieza la función, y puedo escuchar tus reacciones a dos sillas de distancia. Si me inclino apenas unos centímetros, puedo verte reír. Pero nene, tu risa es la magia de los rock n' rolles ♪
Y a la salida saludo a todos. Abrazo a todos. Y mi chico adorablemente perdido de pueblo también saluda y felicita a la gente. Porque él es así... simpático y bueno. Una de mis mejores amigas en el lugar me lo señala con la mirada y me dice que lo aprueba. Me invitan a comer con el grupo. El chico de pueblo va a salir a bailar, así que no iría con nosotros. Lo pienso. Veo pasar por mi mente todo lo que vendría a continuación si dijera que sí:
Vos sin tu novia. Yo sin mi chico. El grupo de siempre, la misma situación que vivimos mil veces. La mesa en la que sentarnos cerca. El punto de la noche en el que terminar hablando. El no saber cómo volver a casa, el pedirte que me acompañes. El vos y yo recayendo. El dolor visceral en el segundo en que te fueras. Porque, seamos sinceros amor, sé que tal vez podrías volver a mi cama, pero más sé por seguro que te volverías a ir.
Digo que tal vez vaya, me quedo a un costado hablando con el Pueblerino, a veces te veo, creo que a veces nos ves. Y al final, aunque me arde en todo el cuerpo, aunque tomar la decisión me incinera por dentro, levanto la vista y le pregunto "Me acompañás a casa?" y me acompaña a casa. Y en todo el camino, en toda la despedida, no intenta besarme ni una sola vez. Le agradezco tanto por eso... Me pregunta qué voy a hacer ahora, le digo que probablemente llorar y lamentarme de que no haya cerveza, aunque capaz abra un vino.
Pero cuando entro a casa, al final ceno yogurt de bebé con cereales de infante. En pijama, en la cama. Hablando con mi mejor amigo sobre todo lo que pasó.
- Yo no busco estas cosas, pibi. No entiendo por qué él no fue ayer. Por qué los dos a la misma puta función. A la misma puta fila de butacas. Y aún así elegir no buscarlo, no quedarme, ir en contra de todo lo que me pide el cuerpo cuando lo tengo cerca y caminar en dirección contraria, hacia mi casa, a cenar cereales. Estoy haciendo las cosas dolorosa y maduramente bien. Estoy haciendo lo posible por mantenerme lejos y el universo se encarga de plantármelo delante. Again.
- El Universo es bastante forro.. pero sabés que sabe que estás a prueba (?)
- Lo peor es el después. En el momento tomo la decisión menos masoquista (si es que hay una) pero después son horas y horas de preguntarme "Y si le hubiera mandado un mensaje en su cumple?" "Y si le hubiera dicho de hablar cuando nos vimos?" "Y si me hubiera quedado con ellos hasta que empezaran a irse todos, y quedáramos nosotros como antes?"
- Vos sabés lo que hubiera pasado. El chabón.. de ninguna manera puede hacerte bien.
- Sí. Yo sé lo que hubiera pasado. O al menos puedo imaginarme las opciones más posibles, y todas duelen. Y algunas son tan atractivas que es insoportable no haberme arriesgado por ellas. Pero no puedo... cómo hacés para convencerte de que no hay chance de que una persona te haga bien estando cerca cuando la misma persona imanta cada pedacito de tu ser con sólo aparecer?
- You just.. don't. La otra persona es la que te convence. Y si a esta altura no te convenció...
- Verlo es una garcha. Yo... no es que lo había superado u olvidado. Pero por lo menos había alcanzado el punto en el que podés fingir que superaste y olvidaste, porque ahora sólo se te cruza por la cabeza unas 10 veces por día, y no las 100 que eran antes.
- Sí.. hay momentos en los que por más que duela, no hay nada que puedas hacer y hay momentos en los que hagas lo que hagas, algo va a doler (?) O te vas a arrepentir de no haberlo hecho... o de haberlo hecho.
- Y voy a pensar que 'Si de todos modos me iba a doler por lo menos podría haber elegido la opción en la que me duele con él al lado' mientras como bombones sola en mi cama? Sí. Esa situación me suena familiar (?)
Al final dejo ir todo y me duermo. Sueño con vos. Sueño la charla que siempre me quedo con ganas de tener. Sueño la tortura de tenerte dentro mío estando a mil años luz de distancia. Sueño preguntarte por qué sigo estando con vos si me hace mal, y sueño tu respuesta: una anécdota sobre un cantante de ópera cantando aterrado y muerto de dolor frente a un teatro lleno, dando la mejor presentación de su vida. Y en el sueño te pregunto si la moraleja del cuento es que en el masoquismo dejamos todo de nosotros mismos. Me respondés que la moraleja es que el dolor y la pasión van de la mano. Estúpido vos soñado.
Me despierto sin ganas de ir a clase, y no voy. Estúpida yo inmadura, poniendo mis sentimientos por encima de mis responsabilidades.
Estúpido vos real. Ojalá el Universo me dejara soltarte del todo. Ojalá el destino dejara de ofrecerme nuevas oportunidades hacia vos. Y ojalá... ojalá cuando vaya al Teatro esta noche te vea ahí. Pero, ¿ves? Ahora lo estoy deseando, osea que no vas a estar.
No sé qué hice en esta vida o en alguna de las anteriores, que fuera tan malo como para merecerte a medias hoy.
En algo de azar luces caen en tu sombra. Y es un hecho triste mi naturaleza... Mi destino insiste con tenerte cerca ♪
Cuando hay más de una función y puedo elegir, siempre voy al estreno. Aprendí con los años de ir al teatro (ya fuera arriba o abajo del escenario) que los estrenos tienen una magia propia. Una energía histérica que nunca vuelve a alcanzarse del todo en las otras funciones (aunque tal vez salgan más prolijas, o tengan menos errores).
Mis (nuestros) amigos, los de mi (nuestro) ex curso, venían preparando un musical con la escuela desde hacía varios meses. Son tan asquerosamente malos para la publicidad, que me enteré del estreno de la obra cuando vi las fotos de la función. Buena suerte yendo a eso.
Pero había otra función al día siguiente, la próxima y la última. Me enteré del horario de esa función cuando todavía estaba en la escuela, salí de clase dos horas antes de que empezara.
Llego a casa cansada y más que nada hecha un asco. Desarmo el bolso, ordeno las cosas, meriendo.
Prendo la compu. Una hora y media para que empiece la función. Si resto la media hora que me llevaría llegar hasta el teatro, queda una hora para encontrar con quién ir, bañarme, cambiarme, y salir. Invito a mi mejor amigo, después de todo ya me acompañó a una obra de ese director en ese teatro una vez. Pero hay un partido importante y quiere verlo comiendo sushi (go figure), me invita, pero de verdad quiero ir al teatro. Le pregunto a otro amigo si mi suposición de que odia los musicales es correcta, me dice que es bastante acertada, pero que si le hubiera avisado con más tiempo me hubiera acompañado igual. Genial, no es como si hubiera tenido EL tiempo para organizar nada. Y las amigas a las que puedo invitar viven más cerca del teatro que yo, no resuelven el temita de volver a casa a medianoche. 40 minutos ahora.
Estaba hablando con el chico al que conocí en la calle, se había ido, pero acaba de volver, así que simplemente le pregunto:
- ¿Vamos al teatro?
- ¿Cuándo?
- Ahora.
- Bueno.
- ¿En serio?
- Sí.
Y tan simple como eso, vamos al teatro.
Decidimos encontrarnos en una esquina para tomar un colectivo. Lo veo pasar de largo yendo exactamente en la dirección contraria. Dios, los chicos de pueblo pueden ser tan adorablemente inútiles en la ciudad.
Y Dios, este chico de pueblo en particular es tan lindo.
Y aún así, no me atrae. No sé si es su perfume, su voz, su forma ridícula de hablar.
La verdad hizo todo bien. Desde que le dije que quiero ser su amiga y que no me acose o voy a entrar en pánico o huir, no hizo más que borrarse y hacerse desear. Cuando lo invito al teatro una hora antes de que empiece la función, acepta y recién cuando subimos al colectivo me pregunta qué estamos yendo a ver. Tiene los gustos correctos, las opiniones correctas.
Tal vez es por la teoría idiota peligrosamente razonable que desarrollé hace unos días, sobre que es The One, pero no el mío, el de ella. Tal vez simplemente soy un medio que usa el Destino para ese encuentro, no la destinataria final. El punto es que me gusta que sea mi amigo, me gusta que no intente nada más.
El poder imantacosas de mi mente es increíblemente irritante.
Cuando supe que actuaban en ese teatro, cuando invité a mi mejor amigo, cuando estaba llegando (como 10 segundos antes de bajar la vista de la marquesina y verte), todas las veces pensé que el año pasado arrastré a Mr. Fate a ver una obra ahí. Y cuando llegamos, entre las caras conocidas de la hinchada de uno de los actores, estabas vos. Y yo te señalé con disimulo y dije "Ese es el chico super lindo de la tarde, no sé cómo se llama así que no lo puedo ni buscar en facebook, pero me encanta". (Fate amenazó con llamarte a los gritos y preguntarte cómo te llamabas). Eras el chico lindo sin nombre. Ese al que me cruzaba en todos lados y al que nunca me animaba a hablarle. Qué hermoso era verte cuando vos no eras Vos, y 'nosotros' no existía.
Pero ahora vos sos Vos, y 'nosotros' ya no existe, y yo empiezo a insultar al mundo en voz baja como siempre que te veo, cuando el Pueblerino pregunta, le comento:
- ¿Viste cuando no esperás que una persona esté en un lugar pero llegás y está?
- ¿Está quién yo creo? - Se ríe.
- Sí.
Te paso por al lado sin frenar. No quiero saludarte, ¿esa rubia que estaba de espaldas era tu novia?
No quiero saber. Ni siquiera sé cómo te enteraste de esta obra o por qué decidiste venir. Entro primero a la sala, elegimos una fila de butacas vacía y me siento al lado del pasillo, mi compañero al lado mío. Te veo entrar con una amiga mía a la que no veo hace mucho, quiero que ella me vea, quiero saludarla sin tener que saludarte a vos. Se frenan a hablar con alguien bien en el medio del pasillo, bien pegados al escenario, bien centrados en mi campo visual. El chico de pueblo se ríe de mí y me pregunta si no quiero que se pare y grite ruidos de animales al azar hasta llamarles la atención, y yo pienso "Wow, no podría haber deseado un mejor reemplazo de Mr. Fate". Al final nos ven.
Te acercás, me das un beso, ponés tu mejor máscara de chico sociable y divino cuando le das la mano a él. Mi amiga me saluda, le cuento del Toy Boy con el que salí un tiempo, porque ella lo conoce. Se sorprende y me dice que pensó que el chico sentado al lado mío era mi novio, le aclaro que es mi amigo. Sincericida hasta la médula, podría mentir. Sé que todos los que nos ven asumen que estamos juntos, sé que vos también lo asumiste. Sé que en lo que a vos respecta, en unas pocas semanas me viste con dos chicos lindos diferentes en dos teatros diferentes. Mi vida sentimental en tu mente seguro es mucho más emocionante que en la vida real. Pero en fin... no quiero mentir. No me gusta mentir. Quiero que ser sincera sea mi principal diferencia con vos.
Y mi amiga te pregunta "¿Querés que nos sentemos acá?", mirás alrededor y notás que la verdad, casi todo el resto de la sala está ocupado. En un solo instante además de sentir en carne propia mi propia reacción, percibo cómo la situación divierte al chico de pueblo, cómo te incomoda tanto como a mí, cómo nuestra amiga permanece ajena a todo. Se sientan.
Nadie. Vos. Ella. Él. Yo. El Pasillo.
¿Por qué siempre me pasan estas cosas? ¿No puedo cruzarte y ya como una pareja de ex normales? ¿Siempre tiene que haber una mujer colgada cerca nuestro haciendo las preguntas equivocadas y creando las situaciones más tragicómicas? Mi compañero me pregunta en voz baja si no quiero cambiar de lugar con él, quiero pegarle.
Buenísimo. Ahora empieza la función, y puedo escuchar tus reacciones a dos sillas de distancia. Si me inclino apenas unos centímetros, puedo verte reír. Pero nene, tu risa es la magia de los rock n' rolles ♪
Y a la salida saludo a todos. Abrazo a todos. Y mi chico adorablemente perdido de pueblo también saluda y felicita a la gente. Porque él es así... simpático y bueno. Una de mis mejores amigas en el lugar me lo señala con la mirada y me dice que lo aprueba. Me invitan a comer con el grupo. El chico de pueblo va a salir a bailar, así que no iría con nosotros. Lo pienso. Veo pasar por mi mente todo lo que vendría a continuación si dijera que sí:
Vos sin tu novia. Yo sin mi chico. El grupo de siempre, la misma situación que vivimos mil veces. La mesa en la que sentarnos cerca. El punto de la noche en el que terminar hablando. El no saber cómo volver a casa, el pedirte que me acompañes. El vos y yo recayendo. El dolor visceral en el segundo en que te fueras. Porque, seamos sinceros amor, sé que tal vez podrías volver a mi cama, pero más sé por seguro que te volverías a ir.
Digo que tal vez vaya, me quedo a un costado hablando con el Pueblerino, a veces te veo, creo que a veces nos ves. Y al final, aunque me arde en todo el cuerpo, aunque tomar la decisión me incinera por dentro, levanto la vista y le pregunto "Me acompañás a casa?" y me acompaña a casa. Y en todo el camino, en toda la despedida, no intenta besarme ni una sola vez. Le agradezco tanto por eso... Me pregunta qué voy a hacer ahora, le digo que probablemente llorar y lamentarme de que no haya cerveza, aunque capaz abra un vino.
Pero cuando entro a casa, al final ceno yogurt de bebé con cereales de infante. En pijama, en la cama. Hablando con mi mejor amigo sobre todo lo que pasó.
- Yo no busco estas cosas, pibi. No entiendo por qué él no fue ayer. Por qué los dos a la misma puta función. A la misma puta fila de butacas. Y aún así elegir no buscarlo, no quedarme, ir en contra de todo lo que me pide el cuerpo cuando lo tengo cerca y caminar en dirección contraria, hacia mi casa, a cenar cereales. Estoy haciendo las cosas dolorosa y maduramente bien. Estoy haciendo lo posible por mantenerme lejos y el universo se encarga de plantármelo delante. Again.
- El Universo es bastante forro.. pero sabés que sabe que estás a prueba (?)
- Lo peor es el después. En el momento tomo la decisión menos masoquista (si es que hay una) pero después son horas y horas de preguntarme "Y si le hubiera mandado un mensaje en su cumple?" "Y si le hubiera dicho de hablar cuando nos vimos?" "Y si me hubiera quedado con ellos hasta que empezaran a irse todos, y quedáramos nosotros como antes?"
- Vos sabés lo que hubiera pasado. El chabón.. de ninguna manera puede hacerte bien.
- Sí. Yo sé lo que hubiera pasado. O al menos puedo imaginarme las opciones más posibles, y todas duelen. Y algunas son tan atractivas que es insoportable no haberme arriesgado por ellas. Pero no puedo... cómo hacés para convencerte de que no hay chance de que una persona te haga bien estando cerca cuando la misma persona imanta cada pedacito de tu ser con sólo aparecer?
- You just.. don't. La otra persona es la que te convence. Y si a esta altura no te convenció...
- Verlo es una garcha. Yo... no es que lo había superado u olvidado. Pero por lo menos había alcanzado el punto en el que podés fingir que superaste y olvidaste, porque ahora sólo se te cruza por la cabeza unas 10 veces por día, y no las 100 que eran antes.
- Sí.. hay momentos en los que por más que duela, no hay nada que puedas hacer y hay momentos en los que hagas lo que hagas, algo va a doler (?) O te vas a arrepentir de no haberlo hecho... o de haberlo hecho.
- Y voy a pensar que 'Si de todos modos me iba a doler por lo menos podría haber elegido la opción en la que me duele con él al lado' mientras como bombones sola en mi cama? Sí. Esa situación me suena familiar (?)
Al final dejo ir todo y me duermo. Sueño con vos. Sueño la charla que siempre me quedo con ganas de tener. Sueño la tortura de tenerte dentro mío estando a mil años luz de distancia. Sueño preguntarte por qué sigo estando con vos si me hace mal, y sueño tu respuesta: una anécdota sobre un cantante de ópera cantando aterrado y muerto de dolor frente a un teatro lleno, dando la mejor presentación de su vida. Y en el sueño te pregunto si la moraleja del cuento es que en el masoquismo dejamos todo de nosotros mismos. Me respondés que la moraleja es que el dolor y la pasión van de la mano. Estúpido vos soñado.
Me despierto sin ganas de ir a clase, y no voy. Estúpida yo inmadura, poniendo mis sentimientos por encima de mis responsabilidades.
Estúpido vos real. Ojalá el Universo me dejara soltarte del todo. Ojalá el destino dejara de ofrecerme nuevas oportunidades hacia vos. Y ojalá... ojalá cuando vaya al Teatro esta noche te vea ahí. Pero, ¿ves? Ahora lo estoy deseando, osea que no vas a estar.
No sé qué hice en esta vida o en alguna de las anteriores, que fuera tan malo como para merecerte a medias hoy.
En algo de azar luces caen en tu sombra. Y es un hecho triste mi naturaleza... Mi destino insiste con tenerte cerca ♪
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