Jake: Man, do I love you.
Olivia: I want Vermont with Fitz.
Jake: Oh, okay.
Olivia: I also want the sun with you.
Jake: So...
Olivia: I'm not choosing. I'm not choosing Jake. I'm not choosing Fitz. I'm choosing me. I'm choosing Olivia. And right now, Olivia is dancing. Now, you can dance with me or you can get off my dance floor. I'm fine dancing alone.
viernes, 11 de marzo de 2016
miércoles, 9 de marzo de 2016
I took you for granted, I took fate as a rule ♪
-No había visto tu facebook lleno de trabajos nuevos. Te admiro de una forma que de a ratos es más fuerte que el amor. Tus dibujos me dan ganas de llorar.
Hoy tuve una entrevista en un restaurante de alta cocina cuyo nombre está en catalán. ¿No era eso un buen augurio, nene? Pero cuando quiero demasiado algo entro en peligro de autodestruirme. Soy tan buena para la autodestrucción. Vivir dentro mío es agotador. Si amo vomitar y amo el alcohol y odio vomitar y alcoholizarme. Voy a tener que dejarlo por un tiempo en serio si pretendo decir con honestidad que no tengo un problema. Y en mi mente no termino de separar el hecho de que la entrevista haya resultado ser para trabajar en otro lugar, del hecho de haberme embriagado tanto anoche. Ni siquiera me fue mal, superé el mareo y las nauseas, la presión baja y los nervios. Fui hecha una diosa, no, me fue bien. Siempre me va bien. En apariencia al menos, en los números de la libreta. En mí no tanto. Hubo tantos momentos a lo largo de la noche en los que pensé 'Debería irme a cenar y dormir.' y no lo hice. Una y otra vez no lo hice. Y sólo la última parte tal vez se justifica, tal vez es lo peor. Estaba en la más mítica terraza con un chico que me encanta. Me encanta. Y hace rato que nadie me encanta así. Y es un bobo, sí, un vago, ya lo sé. Y tiene novia, y su novia me cae tanto mejor que él. Pero es lindo. Lindo de una forma rara y está loco. Loco de una forma rara y tiene talento. Y ya sabemos como soy hacia el talento. Como nunca puedo resistirme. Me resistí, igual. Porque no quiero ser la chica que hace las cosas mal siempre. Quiero a veces, de vez en cuando, en al menos un aspecto de mi vida no hacer las cosas mal del todo. Y entonces no consigo el trabajo ideal en la cocina catalana, supongo. Por ahora al menos no. Y no salgo con el chico disponible que sólo puede hacerme bien, supongo. Por ahora al menos no. Empiezo tal vez a resignarme a otras opciones. A pactar. Porque en verdad quiero hacer todo, siempre todo. Porque en verdad quiero volver a vos. A una habitación llena de tus pinturas y papeles. A que el amor no sea necesario y el dolor esté igual porque la admiración puede ser igual de fuerte. De todos mis locos lindos talentosos (mirá que son muchos), siempre el mejor. Y hoy cumplen años todas esas Fs que me complicaron el año. Pero estoy tranquila porque tus dibujos me dan ganas de llorar.
Y llorar me hacía falta, lindo.
Todos de a pedazos en una canción.
Y llorar me hacía falta, lindo.
Todos de a pedazos en una canción.
domingo, 28 de febrero de 2016
Soy tu admirador pero no tengo principios. Necesito, después de ver, poder tocar ♪
Cuando un flaco te cancela y te alivias te das cuenta de que estás haciendo las cosas como el orto. No es justo que yo siempre te zafe de tu realidad pero vos nunca estés ahí para mí cuando yo miro a la puta Felicidad de cerca y me empiezo a quedar sin puertas por las cuales escaparme. Deberíamos tener una palabra clave o algo, un código rojo. Para cuando no sean simples ganas, para cuando sea una emergencia. Bleh, ¿cuándo fue justo lo nuestro? Y sé que sos de lo único que podría salvarme en este momento. El Artista no va a alcanzar, o ninguno de los otros. Y el Pintor está tan lejos... no más lejos que vos, para el caso. Tal vez incluso más cerca. Tal vez una palabra suya podría surtir ese efecto tan necesario. Una palabra suya casi siempre me salva. Y sé que el Bicho está viniendo, casi acá, pero no puedo usarlo a él. A él no, nunca, lo amo demasiado. No debería desperdiciar a las nuevas adquisiciones en desquites ajenos tampoco. No sé con quién sacarme este dolor. Que no seas vos. Ni él, claro. Obvio. Y el Ingenierito se conecta en cuanto pienso en él. Porque sí, él y yo sabemos que todo esto es su culpa. Nunca duran esos pocos que no piden nada de mí. Nunca tengo tiempo de acostumbrarme a la idea de darles todo. Nunca quiero darles todo a los demás. Y ni hablemos del Dj, Dios, ni hablemos del Dj. (Djos). Volví demasiado rápido de mi retiro forzoso. Volví para tener que lavar 500 platos sucios, es la metáfora perfecta.
- Con eso compenso todo?
- Siempre.
Y ojalá no fuera así.
El Artista va a tener que bastar. Como a veces yo le basto sin ser suficiente.
Le pido que me salve la vida esta noche, promete no hablar y me hace reír.
La verdad más profunda es que la felicidad no me parece más importante que la libertad.
La verdad es que no quiero tener una sin la otra.
Le regalé Kid A en un link al Pintor para su cumpleaños aproximado.
Le dije cuán aburrida es Rosario sin él, porque él sabía donde estaba lo importante. Me dijo:
Como para evitar conceptos sobre el amor, que el sexo no sea una escapatoria o algo con que conformarte. Porque te vuelve un mal amante, y el sexo creo yo que es para amantes.
Y tiene razón, como siempre. Esta noche tal vez sea mala amante. Pero ey, siempre supe disfrazarme de la mejor.
Y al final hasta el Artista me falla. Y él nunca me falla, not really. Y ya fallaron todos los demás. En formas tan... obvias. Alevosamente obvias. Divinamente obvias. Odio a mis dioses. Al Universo. Al Destino. A la Ciudad.
- Odio cuando todo se confabula en mi contra para que tenga que resolver mis problemas de formas maduras. Bleh, mueranse.
- A veces sucede. Perdón por decir que sí primero, es que lo dijiste de una forma muy tentadora.
- No lo suficiente al parecer.
Nunca es lo suficientemente tentador como para desafiar a los dioses. Todo el que los perciba aún ínfimamente lo sabe aunque no lo sepa. Ni siquiera yo puedo. Nunca pude, y son míos. Yo no puedo contra la verdad, la llevo dentro. Y mis dioses nunca mienten.
- Con eso compenso todo?
- Siempre.
Y ojalá no fuera así.
El Artista va a tener que bastar. Como a veces yo le basto sin ser suficiente.
Le pido que me salve la vida esta noche, promete no hablar y me hace reír.
La verdad más profunda es que la felicidad no me parece más importante que la libertad.
La verdad es que no quiero tener una sin la otra.
Le regalé Kid A en un link al Pintor para su cumpleaños aproximado.
Le dije cuán aburrida es Rosario sin él, porque él sabía donde estaba lo importante. Me dijo:
Como para evitar conceptos sobre el amor, que el sexo no sea una escapatoria o algo con que conformarte. Porque te vuelve un mal amante, y el sexo creo yo que es para amantes.
Y tiene razón, como siempre. Esta noche tal vez sea mala amante. Pero ey, siempre supe disfrazarme de la mejor.
Y al final hasta el Artista me falla. Y él nunca me falla, not really. Y ya fallaron todos los demás. En formas tan... obvias. Alevosamente obvias. Divinamente obvias. Odio a mis dioses. Al Universo. Al Destino. A la Ciudad.
- Odio cuando todo se confabula en mi contra para que tenga que resolver mis problemas de formas maduras. Bleh, mueranse.
- A veces sucede. Perdón por decir que sí primero, es que lo dijiste de una forma muy tentadora.
- No lo suficiente al parecer.
Nunca es lo suficientemente tentador como para desafiar a los dioses. Todo el que los perciba aún ínfimamente lo sabe aunque no lo sepa. Ni siquiera yo puedo. Nunca pude, y son míos. Yo no puedo contra la verdad, la llevo dentro. Y mis dioses nunca mienten.
miércoles, 27 de enero de 2016
Your head will collapse, but there's nothing in it, and you'll ask yourself...♪
Me mira con esos ojos increíblemente verdes acostado en mi cama, de frente a mí. Le digo ''Que lindo que sos.' Me pregunta 'Qué me estás diciendo?'. Le respondo "La verdad. La última vez que nos vimos no estabas tan lindo." (esa fue hace un mes).
Me doy cuenta -no sin sorpresa- de que hace tres años que estoy con este pibe. Con idas y venidas y amor y desamor de por medio. Con peleas y reconciliaciones. Con declaraciones sinceras de todo tipo. Con interrupciones... con su novia. Con mis chicos. Con entradas incontables de este blog. Pero tres años. Creo que se puede decir que es la relación más larga que tuve en mi vida. Me pide una y otra vez que me case con él en Europa. "Casate conmigo en España." Si fuera a España a casarme sólo por una ciudadanía... ¿sería con él? No sé a cuál de los dos prefiero deberle algo.
Me mira con esos ojos y pienso que en este instante -principio de año- todo parece estar yendo increíblemente bien. Me llaman a entrevistas de trabajo y me vuelven a llamar y creo que voy a poder conseguir esto, y que si trabajo por el tiempo suficiente voy a poder irme a Europa este año. Voy a poder verlo de nuevo este año. Y mi idiota de ojos verdes hoy por primera vez subió a una casa a una fiesta a la que no estaba realmente invitado para quedarse conmigo a la vista de todos. Y mi chico.... mi toy boy, al que no me tomaba en serio en su momento, ha demostrado darme una relación tan perfecta... con él soy libre. Somos libres. Nos gusta esa libertad, no la cambiaríamos por casi casi nada.
Pero pasan dos semanas, y lo cambia. Justo después de ese viaje en auto en el que nos fugamos del mundo a una casa sola y lejana. Justo después de decirnos mutuamente que no iba a poder ser así de bueno con alguien más muy fácilmente. Justo después de que fuera... increíble. Lo cambia por algo más. Me cambia por alguien más. Y ni siquiera es alguien nuevo, si fuera alguien nuevo estaría feliz por él. Su único defecto es ser tan romántico empedernido como yo.... pero no es alguien nuevo. Es la misma mina de la que se quejaba hace nada de tiempo. Y elije un momento tan excelente que no sólo me está dejando él, sino que el chico de ojos verdes, como todos los demás, está fuera del país. Y me duele. Dejé que el pibito me doliera. Sin enamorarme nunca, sin darle nunca la chance de enamorarse de mí... me duele igual. Y no tengo noticias de esos trabajos. Y tal vez pasen los días y se conviertan en semanas, meses sin trabajar. Y cuando menos lo espere voy a estar pensando de nuevo que tal vez Europa 2017 sí va a ser posible.
No quiero esperar. No quiero dejar de estar con él. No quiero dejar de estar con gente. No quiero que me sigan dejando por la novia o Barcelona o la ex. Quiero poder escribir en este mismo borrador 'Todo va bien.' sin miedo a quemarme. Sin miedo a prender fuego con mi ingenua esperanza todo lo bueno que podría llegar a venir.
No quiero las caras de los que me dejaron entre los cuadraditos del chat. No quiero que existan en mi campo visual cuando ya se fueron de mí.
Y quiero, como todos los días, estar allá. O al menos sintiendo que estoy por estar allá.
No quiero estar más acá. Rosario me contamina. Recuerdo que alguna vez la amé, then again, hace un rato creía que todo iba bien. Ciudad Suicida. Estoy cansada. Cansada del calor que me impide bailar, de la humedad, de respirar mal y de tener el pelo feo. Cansada de no poder salir sin oler basura y escuchar gritos y ver... gris. Cansada de ser yo y de que nada bueno dure nunca más que un rato. Quiero al pibito, lo quiero conmigo haciéndome feliz, siendo fácil. Quiero el trabajo, el que pague mejor, los dos incluso. Quiero Barcelona. Quiero su risa. Quiero dejar de querer cosas y empezar a tenerlas, por una vez. Quiero no tener que decidir en este momento con quién me desagrada menos la idea de tener sexo por bronca. Estoy tan cansada de.... todo. Otra vez. Como siempre.
Me doy cuenta -no sin sorpresa- de que hace tres años que estoy con este pibe. Con idas y venidas y amor y desamor de por medio. Con peleas y reconciliaciones. Con declaraciones sinceras de todo tipo. Con interrupciones... con su novia. Con mis chicos. Con entradas incontables de este blog. Pero tres años. Creo que se puede decir que es la relación más larga que tuve en mi vida. Me pide una y otra vez que me case con él en Europa. "Casate conmigo en España." Si fuera a España a casarme sólo por una ciudadanía... ¿sería con él? No sé a cuál de los dos prefiero deberle algo.
Me mira con esos ojos y pienso que en este instante -principio de año- todo parece estar yendo increíblemente bien. Me llaman a entrevistas de trabajo y me vuelven a llamar y creo que voy a poder conseguir esto, y que si trabajo por el tiempo suficiente voy a poder irme a Europa este año. Voy a poder verlo de nuevo este año. Y mi idiota de ojos verdes hoy por primera vez subió a una casa a una fiesta a la que no estaba realmente invitado para quedarse conmigo a la vista de todos. Y mi chico.... mi toy boy, al que no me tomaba en serio en su momento, ha demostrado darme una relación tan perfecta... con él soy libre. Somos libres. Nos gusta esa libertad, no la cambiaríamos por casi casi nada.
Pero pasan dos semanas, y lo cambia. Justo después de ese viaje en auto en el que nos fugamos del mundo a una casa sola y lejana. Justo después de decirnos mutuamente que no iba a poder ser así de bueno con alguien más muy fácilmente. Justo después de que fuera... increíble. Lo cambia por algo más. Me cambia por alguien más. Y ni siquiera es alguien nuevo, si fuera alguien nuevo estaría feliz por él. Su único defecto es ser tan romántico empedernido como yo.... pero no es alguien nuevo. Es la misma mina de la que se quejaba hace nada de tiempo. Y elije un momento tan excelente que no sólo me está dejando él, sino que el chico de ojos verdes, como todos los demás, está fuera del país. Y me duele. Dejé que el pibito me doliera. Sin enamorarme nunca, sin darle nunca la chance de enamorarse de mí... me duele igual. Y no tengo noticias de esos trabajos. Y tal vez pasen los días y se conviertan en semanas, meses sin trabajar. Y cuando menos lo espere voy a estar pensando de nuevo que tal vez Europa 2017 sí va a ser posible.
No quiero esperar. No quiero dejar de estar con él. No quiero dejar de estar con gente. No quiero que me sigan dejando por la novia o Barcelona o la ex. Quiero poder escribir en este mismo borrador 'Todo va bien.' sin miedo a quemarme. Sin miedo a prender fuego con mi ingenua esperanza todo lo bueno que podría llegar a venir.
No quiero las caras de los que me dejaron entre los cuadraditos del chat. No quiero que existan en mi campo visual cuando ya se fueron de mí.
Y quiero, como todos los días, estar allá. O al menos sintiendo que estoy por estar allá.
No quiero estar más acá. Rosario me contamina. Recuerdo que alguna vez la amé, then again, hace un rato creía que todo iba bien. Ciudad Suicida. Estoy cansada. Cansada del calor que me impide bailar, de la humedad, de respirar mal y de tener el pelo feo. Cansada de no poder salir sin oler basura y escuchar gritos y ver... gris. Cansada de ser yo y de que nada bueno dure nunca más que un rato. Quiero al pibito, lo quiero conmigo haciéndome feliz, siendo fácil. Quiero el trabajo, el que pague mejor, los dos incluso. Quiero Barcelona. Quiero su risa. Quiero dejar de querer cosas y empezar a tenerlas, por una vez. Quiero no tener que decidir en este momento con quién me desagrada menos la idea de tener sexo por bronca. Estoy tan cansada de.... todo. Otra vez. Como siempre.
martes, 22 de diciembre de 2015
I of the Storm
Necesito escribir en serio. Hoy demasiadas veces estuve por explotar, de frustración, de placer. Son tan diferentes. La magia de algo nuevo y TAN esperado contra el hastío de una situación que nunca quiero revivir y siempre vuelve. Estoy tan cansada, tan llena de vida a la vez. El verano hace eso en mí, históricamente. Llevo diez días de vacaciones y ya hice más cosas de las que puedo recordar, pero también pasé mucho más tiempo tirada frente a una pantalla del que jamás me permitiría en el resto del año. Cada año. Sé de una invitación que debería haber enviado de haber querido mantener treguas ancestrales que posibilitan fingir que algún día todo va a estar bien. Siempre pienso que de acá a unos años va a ser mejor. En medio de todo mi pesimismo, en el centro, optimista. Pero no preparo esa comodidad futura, acá no. No quiero vivir sola, no quiero un auto, acá no. Me mata tanto no estar en Europa. Podría relatarlo todo, al mediodía quería hacerlo, enumerar cada una de las ofensas y derrotas, pero ahora no. Toda la ira se fugó de mí en unos cuantos gritos cargados de todo, seguidos de... nada. O de un todo más dormido y de silencio. Mirar hacia el escenario con ojos vacíos y morirme de angustia y de bronca... no. De vergüenza. Vergüenza de mí por haberme quedado tanto tiempo. Por haber perdido tanto tiempo. ¿Voy a sentirme así cuando finalmente esté allá? La danza tal vez sea ahora lo único en lo que crezco. Y el resto es igual. Siempre llena de compromisos y logros que no saben a nada, excepto el jazz. Y ella no valora eso, no lo hizo nunca. No merece estar en mi vida. Y yo no merezco seguir haciendo sacrificios, tengo razón. Estoy segura de eso. Y estoy cansada de tener razón, porque así es más frustrante. Entonces el Universo equilibra las ganas que tengo de matarme vomitando enviando a un dj a activar. Por fin, ¿no?. Excepto que apenas llego te veo en el living. Gigantes pedazos de vos en cada pared. En dosmil años van a encontrar esos frescos ahora modernos y van a saber que exististe, que brillabas, que dolías. Dejaste tu huella eterna en el Mundo y en mí. Sobre todo en mí. Y con él, dios, es tan bueno como pensé que no iba a volver a ser bueno. Fuera de liga contra todo lo demás, aunque lo demás sea bueno, aunque lo demás valga inmensamente la pena, aún así: superior. No es tan bueno como con vos, simplemente porque él no es vos. Porque cuando termina no tenemos nada que decirnos. Porque irme de su casa no me mata. El chico que trae la Primavera tal vez muere un poco hoy cuando se va, dice que en unos meses se va a vivir a España. Oh, the irony. ¿Alguien más? Sé que hay mucha, mucha gente que está peor. Pero en mi círculo, en mi microsistema, a todos parece dárseles tan fácil. Y yo nunca tengo un mínimo de ventaja... siempre el camino difícil y largo. Nunca una puta ciudadanía de la UE. Never the fucking jackpot. Siempre elegir entre pocas opciones que matan alguito o mucho de mí. Siempre sentir y pensar demasiado. Nunca... paz. Sólo catharsis e iluminación momentáneas. ¿De verdad tengo que vivir otro año así? No creo poder soportarlo. Si llego a terminar este año sin otro ataque de pánico va a ser un logro increíble. Me vendría tan bien perder el control. Mi mejor amigo no lo entiende, no ve el honor en desquiciarse. Pero él siempre lo tuvo... todo. O casi todo, la ironía otra vez. Me fascina un poco la vida de gira y de fiesta, pero no es para mí, me encandila desde un lugar muy ajeno. Recuerdo eso, en el fondo y por debajo del cliché: que vivimos de formas muy distintas. Que te amo porque estás lejos, que cerca no me lo bancaría. Creo, pero tal vez, tal vez un poco estás cambiando. Hay cosas que nunca me habías podido decir, y me desespera tener que vivir esa evolución a esta distancia. Acostarme con tus amigos porque con el ingeniero industrial ya no me alcanza (nunca alcanzó). Pensar en pintar y no poder hacerlo. Querer vivir de noche y tener sueño. No saber qué soñé y qué pasó. Como tantas otras veces, saber que alguien piensa en mí mientras yo no lo extraño, no realmente, aunque lo quiera. Comprar regalos para fiestas quebradas y rotas. Tomar alcohol todos los días, sólo un poco, para seguir. Sentirme aburrida y sola, siempre con ganas de más. Siempre persiguiendo en mi mente un cambio.
Siempre volver acá a desmembrarme por escrito.
Siempre volver acá a desmembrarme por escrito.
sábado, 12 de diciembre de 2015
No se vuelve más fácil con los días.
Y te despertás un día y notás que en lo que va del año metiste 1/4 de carrera y un curso de Italiano con notas de 9 y 10 exclusivamente, y participaste de dos muestras de danza alucinantes, y hay más de un chico inteligente y bonito siempre dispuesto a meterse en tu cama. Y anoche cerraste la última de tus responsabilidades académicas, así que te acostaste pensando en dormir hasta tarde, pero te levantaste a las 6am y desde entonces no volviste a dormir. Y el día está nublado y lluvioso y ya viste como 10 capítulos seguidos de Gossip Girl (muchos de los cuales ya habías visto alguna vez hace años) porque finalmente sos libre y tenés tiempo eterno para hacer lo que quieras, pero no juntas ganas de salir a ningún lado. Y lo único en lo que puede pensar una gran parte de tu cerebro desde hace casi un año es en estar en Europa. Te ganás otro 9 y querés estar en Europa. Te ganás otro 10 y querés estar en España. Te besa otro chico y querés estar en Barcelona. Y explotás de autoexigencia y te pasas de revoluciones y enloqueces, y ninguno de tus muchos logros parece ser más que apenas satisfactorio, y el mundo es injusto, y querés estar con él. Y te duele todo el cuerpo y no podés descansar, y aún con la diferencia horaria se despiden antes de irse a dormir. ¿Quién hubiera dicho que para tener sueño al mismo tiempo sólo teníamos que estar en continentes diferentes?
¿Quién hubiera caído tan fácilmente en semejante cliché?
Empieza un capítulo más...
¿Quién hubiera caído tan fácilmente en semejante cliché?
Empieza un capítulo más...
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Cambiá el cubrecamas y no te cojas giles.
"Te amo", me dice el pintor del Pasaje. "Es lindo hablar así", y me abraza a través de una ventana. "Decime algo malo de mi obra", me pide. Critico las luces de navidad (maldita tendencia posmoderna), pero no es eso en verdad. No es nada que esté a su alcance corregir.
Es el fantasma desesperante que flota en todas las paredes de este cuarto. De la galería en general. En los amigos. En la música. En los tragos gratis. Todo el evento impregnado de ausencia.
Se va a dormir el pintor de verdad, allá son las 4 y hace frío. Casi otro planeta.
No se hace más fácil con los meses.
Quiero...
Es el fantasma desesperante que flota en todas las paredes de este cuarto. De la galería en general. En los amigos. En la música. En los tragos gratis. Todo el evento impregnado de ausencia.
Se va a dormir el pintor de verdad, allá son las 4 y hace frío. Casi otro planeta.
No se hace más fácil con los meses.
Quiero...
martes, 1 de diciembre de 2015
Quiero...
- Quiero estar en París,
- frente a una catedral gótica,
- o en un parque de atracciones.
- Quiero estar en París,
- incluso ahora.
- No quiero estar acá.
- Quiero estar en el mar
- y que su caos ayude
- a calmar el mío.
- Quiero estar viendo al David.
- Ninguna reproducción que haya visto
- le hace honor en absoluto.
- Quiero estar en New York
- donde se hacen los sueños:
- en un musical de Broadway.
- Quiero un auto
- que parezca de juguete
- pero sea de verdad.
- Quiero encerrarme en el cine
- a vivir vidas distintas
- de la que vivo.
- Quiero estar en Le Cirque des Rêves
- porque nunca va a ser suficiente
- una vida insípida y aburrida.
- Quiero tener tantos libros
- que nunca sea necesario
- volver al mundo real.
- Quiero estar en Madrid
- en el Museo del Prado
- remediar ese error.
- Quiero estar en Barcelona,
- más por vos que por Barcelona.
- Porque tu cama está ahí.
- Quiero revivir esas noches
- desquiciadas
- de celofán.
- Quiero que mis perros
- vivan conmigo
- y no tan lejos.
- Quiero pisar el escenario del Colón
- aunque sea una vez
- antes de morirme.
- Quiero vivir en Bilbao,
- mi hermosa, única Bilbao.
- Jamás sería infeliz.
- Quiero tener un dragón de mascota
- pero no me quejo
- de mi caniche toy.
- Quiero volver a Roma
- y no encuentro ningún camino
- que me lleve hasta ella.
- Quiero aprender francés
- y japonés,
- y a tocar el piano.
- Quiero conocer Londres
- porque no me alcanza
- con Rosario cuando llueve.
- Quiero todas esas cosas
- pero no las tengo ahora.
- Entonces escupo arte.
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Puppy, el David y Vos.
- -Sos vos. Vos en esa foto: Libros y máscaras.
- -Te extraño. No tan seguido como antes, pero con la misma intensidad cuando me acuerdo de extrañarte.
- -Sí, yo también te extraño... Que se yo, sería muy muy bueno que estés acá.
- -Sí... sería muy muy bueno estar ahí.
- -Por dios, lo que mi mente sugiere. Tenes que venir, yo preparo la estética.
- -Jajaj la puta madre, te juro que no hay nada que quiera más que estar en Europa... y preferentemente resignada a la imaginación y la estética que sugiera tu mente.
- -Pff lo siento muy real. Podría evocarlo cuando quiera que se vuelve piel.
- -Eso es así... hay días en los que estar con vos allá se siente tanto más real que estar con quien sea acá.
- -Amén.
Si ya hubiera conocido al amor de mi vida, si él se hubiera ido a vivir a un océano de mí...
tengo que creer que lo sabría, ¿No?
Me hace sentir-exactamente-como un escenario.
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